Dicho documento sobre el mayorazgo fue todo un catecismo de fe en que Colón había llegado a Asia, y que Cuba era tierra firme. El tiempo habría de corregir las concepciones geográficas del Almirante pero el término “indios” quedó anclado a los habitantes del Nuevo Mundo por los siglos de los siglos.
Respecto al viaje de Colón, de nuevo se planearon otras dos expediciones de control, una para averiguar sus actuaciones de gobierno y otra para verificar lo de los descubrimientos.
Alonso De Ojeda[3], Juan de la Cosa y Amerigo Vespucci[4] iban a ser los vigilantes del descubrimiento.
Los diecisiete meses de su primer viaje habían dado a Amerigo una autoridad inconfundible. El 16 de mayo de 1499, parten de Cádiz[5] 3 o 4 carabelas al mando de Ojeda, navegando con la carta de navegar que Colón había enviado desde La Española. Ojeda tomó el rumbo de Colón, en tanto Vespucci tomó un tanto más al sur llegando a la altura del Brasil (siendo la primera expedición europea en hacerlo), tocando sus costas un 27 de junio[6]. El viaje de Amerigo deshizo las fantasías de Colón sobre los climas que hay debajo del trópico. Colón creía que allí no había sino negros, o que eran regiones que por voluntad de Dios no pueden ser susceptibles de que las habite el hombre.
Se reencontraron con el grupo frente a Venezuela. De las descripciones de Amerigo sabemos que le entusiasmaban las perlas[7] (Colón había llamado así las aguas que ahora navegaban)[8]. Al tocar tierra firme, bautizan la tierra donde posaron como Venezuela, algo así como pequeña Venecia: habían visto una población edificada sobre el mar, pero de casas de palo y paja, colmadas de finísimas telas de algodón. Tomaron de nuevo rumbo a La Española donde Ojeda habría de enterarse de los pleitos políticos y adminstrativos del almirante.
Pero la mayor ganancia de Américo Vespucio en este viaje fue haber descubierto cómo fijar las coordenadas de longitud, hasta entonces ignoradas, el 23 de agosto de 1499. Aunque de este gran logro solo se dio cuenta la humanidad, pasados tres siglos.[9]
Llegado de nuevo a España procede a elaborar sendos mapas. “Amérigo pues, no llevó a los reyes papagayos, les regaló un globo del mundo”. [10]
Véase también: primer viaje de Amérigo Vespucio
[1] Ver Colón 1493-1498
[2] Efectivamente esta vez sí había tocado tierra firme, a la altura de Venezuela, en una costa que denominó Paria, en la desembocadura del Orinoco; ascendió de nuevo a Santo Domingo y encontró a los habitantes de la isla en su contra.
[3] Hojeda en otras grafías.
[4] Morigo Vespuche.
[5] En lo que será el segundo viaje de Amerigo Vespucci a nuestro continente.
[6] Al describirlo Vespucci habló de caníbales, papagayos y pájaros que cantaban.
[7] En Florencia, decir Oriente era decir perlas. Los enamorados italianos regalaban perlas
[8] En la isla Margarita los pescadores las sacaban del fondo del mar en Cubagua.
[9]En 1791 un astrónomo florentino, Stanislao Carnovai, profesor de matemática en Crotona y Padua lo hio notar, pero solo hasta 1950, un astrónomo del Vaticano, un sabio jesuita, J. W. Stein fue quien contundentemente lo avaló, como el inventor del método de la distancia lunar (Vespucio midió la distancia entre la luna y Marte en la media noche del 23 de agosto de 1499)… “Solo le faltaron los datos exactos para haber dado una longitud exacta”
[1o] ARCINIEGAS Germán. Amerigo y el Nuevo Mundo. Editorial Hermes, México 1955
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