Así lo determinaron expertos del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, tras realizar análisis genéticos.
El estudio, publicado en BMC Microbiology e impulsado por el INAH, desmorona la idea de que la bacteria (causante de gastritis, duodenitis y úlcera gástrica) haya sido traída al Nuevo Mundo por los conquistadores.
Aunque estudios previos sugieren la presencia de H. pylori en las sociedades prehispánicas, este trabajo constituye la primera evidencia consistente de que ocasionaba trastornos gástricos, si bien no es posible afirmar con certeza cuál de ellos.
“Los sujetos estaban infectados, pero no sabemos si padecían gastritis o úlcera péptica porque el tejido no está tan conservado como para hacer un diagnóstico histológico”, comentó el líder del trabajo, Gonzalo Castillo.
“Sólo al usar tejido estomacal de esas increíbles momias logramos el hallazgo. La infección, que es distinta a la colonización, se establece cuando el microorganismo infiltra la mucosa estomacal e induce una inflamación local”, indicó Yolanda López-Vidal, integrante del equipo investigador.
Momificación natural
En el INAH tomaron muestras de 6 momias (5 procedentes de la cueva La Ventana en Chihuahua y otra de Durango) y las estudiaron con un endoscopio. Sólo 2 tenían bien conservados sus órganos blandos internos.
Estos tejidos, de un niño y un hombre, fueron después enviados a la UNAM, donde Castillo y colegas analizaron fragmentos de remanentes gástricos, así como dos adicionales de paladar y cerebro como controles negativos.
A las muestras de los cuerpos —que se conservaron debido a la momificación natural, facilitada por las condiciones de aridez y calor en sus sitios de entierro— les extrajeron fragmentos de ADN, que luego fueron amplificados con herramientas de la biología molecular. Tras analizar las secuencias genéticas de 2 de las 4 muestras que resultaron positivas al compararse con las bases de datos genéticos de la bacteria H. pylori, los científicos concluyeron que había una similitud casi total, prueba de que el microbio infectó a esos individuos en vida.
“Es una evidencia más directa de la presencia del microorganismo en cuerpos momificados precolombinos que datan de 1350”, dice Castillo; no descarta que la técnica pueda usarse con momias de otras regiones, como Guanajuato. “La bacteria ya estaba aquí, probablemente fue traída por los primeros colonizadores de América cuando cruzaron el estrecho de Bering hace 11 mil años”, apunta el doctor en ciencias bioquímicas.
Otros Reportajes:
Aportes para pensar una estrategia revolucionaria en América Latina »
Los más comentados:
Llegada del hombre a la Luna (13)
El nazismo: En busca de una raza superior (10)
El colonialismo: Dominio europeo en el mundo (9)
Hirosima: ¿Era necesario? (8)
El Holocausto: Genocidio judío (7)



Estás en:


