La enorme expectación que ha despertado la figura de la pirámide desde su descubrimiento y los intensivos estudios que se han derivado de las mismas han procurado una marea de incógnitas acerca de ciertos aspectos de la construcción.
Una multitud de misterios que han provocado un auténtico desafío para sabios, estudiosos y eternos escudriñadores de misterios.
¿Quiénes construyeron las pirámides?, ¿Cuál era el motivo?, ¿De dónde obtuvieron el saber científico tan extraordinariamente avanzado para la construcción de dichas estructuras?, ¿Qué instrumentos emplearon para la construcción de la misma? y ¿Eran realmente templos o tumbas como se ha ido viniendo hablando hasta hoy?.
Tales preguntas necesitan ser contestadas y la formulación de cualquier teoría plausible anima tanto a admiradores como investigadores a intentar llegar aun más allá. Si nos paramos a pensar en lo que realmente nos suscita la palabra pirámide descubriremos que además de una inmensa estructura en medio de un océano de arena la sensación es de un enigma inaccesible a nuestra comprensión.
En Egipto, la época de las pirámides comenzó con los faraones pertenecientes a la Tercera dinastía y terminó con la Sexta. Dicho intervalo comprende el período en donde se produce el desarrollo de la religión oficial a partir de la cual, según se cree, se podría deber tales construcciones; la pirámide parecía ser producto del culto de un templo cuyos sacerdotes habrían alcanzado gran poder e influencia.
La distribución por toda la Tierra de pirámides con enormes semejanzas entre ellas en cuanto a los aspectos de arquitectura, técnica, ejecución y orientación astronómica; a pesar de que sus supuestos constructores se distanciasen por millares de kilómetros y cientos de años entre sí y, aún más, sin tener un aparente conocimiento entre ellas; ha suscitado numerosas sospechas. No olvidemos tampoco que para la creación de dichas pirámides se requirieron unas técnicas y unos conocimientos virtualmente idénticos en todas las zonas donde existen pirámides, altos conocimientos matemáticos y astronómicos además de dominar en alto grado el arte de la talla en piedra, con una perfección que hoy nos parece imposible.
¿por qué no pudieron ser enseñados a los constructores de pirámides por otro seres ajenos a esas civilizaciones? ¿de dónde procedían esos extranjeros? ¿extraterrestres?
Estas suposiciones no son palabras sin sentido sino que son el resultado de curiosos descubrimientos en yacimientos arqueológicos de las pirámides. Es cierto que algunas excavaciones han sacado a la luz un gran número de relieves y esculturas que representan a individuos llevando equipos y cascos muy parecidos a los aviadores y astronautas modernos.
Si reafirmamos la existencia de estos seres superiores surgen más incógnitas como ¿que pasó con los miembros de esa sociedad altamente tecnificada? ¿se dedicaron a enseñar astronomía y matemáticas con el exclusivo propósito de obtener la construcción de las pirámides, o había algún otro motivo para esa transmisión de conocimientos a favor de los pueblos de antiguas civilizaciones?
Muchos estudiosos nos han conminado a pensar en que ningún aspecto relativo a la construcción de las pirámides fue elegido al azar sino que, incluso, el hecho de que la orilla occidental del río Nilo fuera elegida como lugar de construcción, cerca de Menfis, seguían fuertes intereses.
¿Eran los ángulos de las pirámides puro capricho o consecuencia de laboriosas investigaciones en el campo de la numerología? Las afirmaciones de los egiptólogos acerca de los sistemas de construcción empleados por los arquitectos de las pirámides no pasan de ser conjeturas más o menos verosímiles ya que no sabemos prácticamente nada acerca de los procedimientos empleados en la construcción de las pirámides así como los monumentos auxiliares que se integran en el recinto de cada una de aquéllas. Por supuesto que se han sugerido muchas teorías en cuanto a los métodos de construcción empleados pero las excavaciones no han sacado a la luz nada que apoye dichas especulaciones. Lo que sí es cierto que, a día de hoy, no dudamos que la sabiduría astronómica de los egipcios sobrepasaba los límites de la ciencia que practican científicos en la sociedad actual
Un ejemplo curioso es el tema sobre los obreros, según la historia los empleados en las obras eran ejecutados tan pronto como daban cima a la pirámide en que trabajaban para que no pudieran revelar el secreto de los corredores conducentes a la cámara funeraria. Y si fuese así ¿no habrían necesitado enormes fosas comunes para deshacerse de tantos cadáveres? Y no ha sido posible encontrar rastro y según parece el número empleado en dichas construcciones era de unas tres mil personas (casi toda la población) por lo que ¿no estaríamos hablando de genocidio o asesinato en masa? además la repoblación del imperio habría tardado un montón de tiempo y por lo que nos hablan los egiptólogos algunas pirámides se llevan apenas años, por lo que resulta imposible que el ser humano fuese artífice de tales obras de construcción.
En EEUU este tema ha sido portada en muchos periódicos y este polémico tema también ha creado otros focos de investigación sobre el misterio de las pirámides como es su verdadera finalidad. Quizás estas construcciones no fuesen simples monumentos funerarios sino que no es una alocada idea el pudiesen servir a propósitos mucho más complejos y misteriosos.
La controversia apunta hacia la posibilidad de que tales estructuras geométricas contengan en su interior los secretos del universo (en especial la Gran pirámide de Gizeh) como la revelación de una nueva energía secreta, lo que las portadas de todo el planeta titularon el descubrimiento del “poder mágico” de las pirámides.
La incertidumbre salpica la imaginación y la curiosidad de muchos y algunas teorías nos suenan alocadas pero ¿y si fuese verdad lo que afirman algunos egiptólogos, que las pirámides eran posiblemente “resonadores o acumuladores de energía” al determinar que las frecuencias irradiadas por la Tierra (incluyendo las líneas del campo magnético planetario) y las radiaciones cósmicas coinciden con el seno de la estructura piramidal y producen una frecuencia pulsante?. Se ha llegado a sugerir que dicha frecuencia podría ir asociada a una radiación energética.
¿Fueron construidas como medios para almacenar o producir energía? ¿cómo averiguaron los arquitectos antiguos que las pirámides podían tener esa utilidad? Y si así fuese ¿qué propiedades tendría?
Entre los argumentos se les atribuyó propiedades curativas, la emisión de energía capaz de hacer grandes transformaciones, vigor sexual… A través de cuantiosos estudios también se le ha podido atribuir a las pirámides un poder conservador, con poderes tranquilizadores y estimulantes.
La locura de la pirámide es tal que se ha llegado a proponer que las universidades y centros de estudios sean de forma piramidal.
Ya se comprende que, hoy por hoy, no cabe dar una respuesta a tales preguntas. Puede que algún día los arqueólogos desentierren testimonios escritos mediante los cuales quede solucionado de una vez por todas el misterio de las pirámides. Hasta entonces los arqueólogos seguirán creyendo, como han venido haciendo desde siglos, que las pirámides fueron construidas para servir de templos o de tumbas.

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