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Okinawa

La culminación de cuatro años de guerra en el Pacífico llegaría con el despliegue, en Junio de 1945, de la operación ICEBERG cuyo objetivo era la isla de Okinawa.

Este último enfrentamiento entre la fuerza nipona y la estadounidense ha merecido multitud de denominaciones por parte de los estudiosos, llegándolo a tildar con calificativos tales como: la última batalla, el enfrentamiento anfibio más largo de la guerra del Pacífico, uno de los enfrentamientos más duros y sangrientos acontecidos durante la Segunda Guerra Mundial.

El estudio de Okinawa ha resultado ser una auténtica paradoja ya que, hasta la fecha, dicho enclave había permanecido en el más absoluto de los anonimatos y es en los comienzos de la guerra cuando el Estado Mayor estadounidense centra su atención en aquel recóndito enclave de dominio japonés. Lo más curioso es que no es hasta el final de la Guerra del Pacífico cuando la base deja de estar a la estela de los acontecimientos y se decide poner en marcha la operación de conquista de la misma. La creencia del significado de la toma de Okinawa extendida entre las fuerzas aliadas descansaba en el fin de un ejército y el preludio del fin de un imperio: el japonés. Tras derrotas tan significativas como la base de Truk (islas Carolinas), Tokio no tardó en corregir aquellos puntos más débiles de las defensas interiores del imperio y, sin demora alguna, reforzó la isla convirtiéndola, así, en un poderoso objetivo. La campaña planeada sobre Okinawa contaría con la alianza de las fuerzas británicas y daría su pistoletazo de salida la mañana de un 23 de Marzo de 1945 cuando la artillería estadounidense comenzaría a martillar el objetivo con el fin de superar la conquista de pequeñas islas cercanas a Okinawa desde donde establecer bases navales estratégicas.

La toma de la isla constituía, en primer lugar, un movimiento integral en el plan de conquista de la cadena de las islas Ryukyu, las cuales constituían una eficaz barrera a los avances aliados desde el este o el sudeste hacia la china continental, Corea y la costa occidental del Japón, y en segundo lugar, un potencial campo de pruebas para las prácticas del gobierno militar y asuntos civiles que se podían emplear más tarde sobre el propio Japón. Muchos otros aspectos destacados en esta guerra como son la veteranía de los jefes y de gran parte de las fuerzas, la habilidad y efectividad de las doctrinas bélicas por tierra, mar y aire; la productiva industria de guerra que despuntaba ofreciendo continuas victorias a los aliados; o la demostración de las fuerzas niponas de lo que significaba para ese pueblo el valor y la devoción al deber (véase el ejemplo de los Kamikazes); hacen que esta ofensiva deslumbre aún más por su singularidad.

La campaña desarrollada desde el 1 de Abril hasta Junio de 1945 distinguía tres fases:

1. La conquista de la porción meridional de Okinawa y pequeñas islas adyacentes. El objetivo: crear allí una gran base de apoyo para las nuevas operaciones contra el Japón.
2. la conquista Ie Shima y el resto de Okinawa, continuando con la adaptación de ésta a su nueva condición de base.
3. La extracción del mayor partido posible de las posiciones aliadas en las Nansei Soto y, cuando Nimitz dispusiera, la toma otras islas de las Ryukyu con las fuerzas entonces disponibles.

En la mañana del domingo de pascua del día 1 de abril de 1945, el mar se encontraba en calma y envuelto en una espesa niebla cuando las primeras barcazas de desembarco y transportes estadounidenses empezaban a ocupar sus posiciones frente a las playas de Hagushi (al sudeste de la isla) para soltar su primera oleada de ataque. A pesar de que la isla estaba defendida por tropas considerables, debido a la cercanía de las islas del Japón, la resistencia japonesa resultó muy débil conllevando una espectacular rapidez en el cumplimiento de los objetivos aliados como es el caso de la captura de la mayoría de los aeródromos.

Poco a poco, en la cabeza de la playa se iba formando una colmena de acorazados, cruceros, destructores aliados que únicamente recibirían un leve fuego procedente de una ligera e ineficaz artillería nipona. La razón era que los japoneses estaban apostados como formando bolsas de resistencia mientras que el grueso de la fuerza se centraba en las 6 pequeñas islas que guardaban las salidas de las bahías. Tres meses de encarnizada lucha favorecerían la intención nipona de entretener a los estadounidenses y centrar su fuerza en la batalla marítima donde se encontraba las fuerzas navales expedicionarias. Una vez logrado el alcance de las playas, el fuego naval aliado se elevaría desde las mismas para alcanzar otros objetivos tierra adentro. Aviones con base en portaaviones comenzaron a picar la zona con el objetivo de neutralizar con repetidas pasadas de ametrallamiento y bombardeo. A medida que las fuerzas norteamericanas iban avanzando hacia el sur, la resistencia se fortalecería por parte del frente nipón siendo necesaria, en primer lugar, la lucha cuerpo a cuerpo y, por otro lado, la conquista metro a metro debido a la dificultad que presentaba el terreno y por una intrincada red de defensas subterráneas que los japoneses habían organizado.

Tan pronto como los asiáticos se dieron cuenta de que Okinawa era, naturalmente, el objetivo y que las aguas que rodeaban la isla abundaban en lucrativos blancos empezaría el despliegue del primer ataque kamikaze. El 6 de Abril daría comienzo el juego destructivo; a partir de una fantástica tarea de camuflaje, aviones Kamikazes esperaban entre las nubes para lanzarse sobre su objetivo, sobre todo buques grandes.

El 8 de mayo había capitulado Alemania mientras que los japoneses seguían defendiendo sus posiciones con la tenacidad que les caracterizaba. Este hecho contribuyó a que Japón les reprochase la falta de espíritu combativo.
A principios de Junio, la resistencia enemiga era esporádica y variable al tiempo que los proyectiles nipones eran escasos y encima no daban en el blanco. A pesar de ello, Japón seguía viéndose el vencedor de la guerra. La lucha no terminaría hasta el 21 de junio, tras la muerte del general Ushijima, jefe de la defensa. Por entonces, las pérdidas japonesas eran considerables y para los aliados, el empleo de bombas ligeras por parte de los Kamikazes favorecería el hecho de que no se contaran con más muertos y menos aviones y barcos supervivientes entre las bajas estadounidenses.

La toma definitiva de Okinawa proporcionaría a los aliados una vasta base de operaciones a menos de 350 millas de la isla de Kyu- Syu convirtiéndose la misma en una de las mayores bases aéreas, navales y terrestres del Pacífico, y desde las que se reunirían las fuerzas avanzadas destinadas a la invasión del Japón.
El fin del imperio del Sol Naciente estaba aún más cerca.

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...por Carolina Fontanals ...por Carolina Fontanals


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