Pirata, término que proviene del griego πειρατησ (peirates) y significa “el que intenta fortuna”, “el que emprende”.
Adentrándonos en la historia de los ladrones de los mares, más conocidos como piratas, nos es necesario conocer con exactitud el significado de las palabras ”Piratería” y “Pirata”, ya que hoy día este contexto lo aplicamos en diferentes ámbitos.
¿Qué es pirata?. ¿Qué es piratería?. Pirata es aquella persona que mediante medios violentos se dedica a la depredación y a la violencia, bien sólo o bien acompañado de una tripulación. Estos actos se caracterizan por robos o destrucción de bienes ajenos. Aunque también conocemos como piratas aquellos que en tierra se encargan de expropiar a otros de sus bienes. Fueron identificados por la bandera Jolly Roger, más conocida por aquella bandera de fondo negro en la que se dibujaban dos tibias y una calavera.
Corsarios, bucaneros y filibusteros son algunos de los términos empleados para referirse a este tipo de personajes pero tienen algunas connotaciones diferentes. Los primeros tenían a su disposición una Patente de corso o Letter of marque otorgada por su monarca que les autorizaba realizar actos de guerra contra las potencias enemigas. Fueron Enrique VIII e Isabel I los primeros monarcas que expidieron estas patentes a cambio de una parte de las riquezas que conseguían. Uno de los corsarios más famosos del siglo dieciséis se encuentra Francis Drake. Con el paso del tiempo, en torno a 1856, estas formas de guerras comerciales se declararon ilegales; por lo que las acciones de estos se mantenían al margen de cualquier ley. Aún así, sus actos carecían de fines políticos; tan sólo, en cada una de las navegaciones, iban a la búsqueda de sus propios beneficios.
Los bucaneros, por otra parte, son aquellas personas que se dedican a la caza de toros y vacas en la isla de Haití la cual, por aquel entonces era más conocida como La Española. El objetivo último de estos era vender las pieles y la carne ahumada de estos animales a los navíos. Sin leyes, ni mandos ni autoridad fueron perseguidos por los españoles en torno a 1620 por lo que los bucaneros emplearon el Islote de la Tortuga como base para contra atacar a los enemigos. Por otra parte, los filibusteros puede entenderse como una degradación de los bucaneros, es decir, aquellos bucaneros que no se quedaban en la isla para cazar sino que se dedicaron a la piratería: introducir mercancías de contrabando y asaltaban el botín de los barcos, sobre todo en Cuba y en las islas cercanas.
En general, los inicios de estos bandidos tuvo lugar en los orígenes de la navegación: año 67 antes de Cristo en aquellos lugares donde había un tráfico de mercancías muy elevado; como por ejemplo en el mar Mediterráneo en el Imperio Romano. Posteriormente el vandalismo de estos pasó por una decadencia para alcanzar gran auge los piratas Nórdicos (piratas vikingos) hasta el siglo 9 que cesaron su saqueo y se convirtieron en mercaderes, recobrando su importancia en las cruzadas.
La piratería se practicó abiertamente en la Edad Media siendo los protagonistas los piratas berberiscos situados al Norte de África que atacaban los navíos europeos. (Musulmanes andaluces expulsados de España en 1942 tras la conquista cristiana de Granada y la turca de Constantinopla, Chipre o Creta. Estos, unidos a los corsarios (atacaban a los barcos musulmanes mediante mandato de los reyes cristianos) llegaron a dominar el mar Mediterráneo. Entre los más famosos se encontraban los hermanos Barbarroja). Pese a ello, fue en los siglos XVI, XVII y XVIII la época en la que la actividades de los piratas estaban en pleno apogeo. Uno de los motivos fue la firma del Tratado de Paz entre España e Inglaterra, por lo que Portugal y España se convirtieron en blancos perfectos para los piratas ya que estos países fueron los máximos comerciantes de Europa y el Nuevo Mundo. Estos piratas, más conocidos por corsarios hurtaban a los españoles todas las riquezas que poseían bajo la autorización de los reyes franceses e ingleses. En este siglo se origina una nueva actividad que se basa principalmente en el robo de material humano de África para venderlos o emplearlos como esclavos.
Los bucaneros, más conocidos por los españoles como herejes luteranos ya que eran violadores de la fe católica, tuvieron gran relevancia en el siglo XVII en América, en el Caribe Español, convirtiéndose así, en el escenario del vandalismo las tierras de Santo Domingo, Cartagena de Indias, Panamá y Nicaragua. Estos rebeldes del mar navegaban por iniciativa propia y se dedicaban al saqueo de las riquezas de los españoles
Durante estos tres siglos, se crearon sociedades para financiar las expediciones, hubieron modificaciones de la forma de actuar de los piratas debido a los adelantos tecnológicos: los barcos se armaron con cañones. Además las expediciones requirieron una organización más compleja y los barcos mercantes fueron modificados para el ejercicio de la piratería. En el siglo XIX sólo perduraron piratas en algunas costas de África, golfo Pésico, China y Polinesia. Lo que provocaron todas estas modificaciones y adelantos tanto tecnológicos (aparición de la máquina de vapor) como medios de comunicación fue que en el siglo diecinueve las empresas fueran más costosas y crecieran los sentimientos de la impotencia y el acoso en los piratas.
Piratas más importantes y conocidos
Bartholomew Roberts, Gales 1682-1722, más conocido como Black Bart. Durante los cuatro años que duró su vida como pirata realizó vandalismos muy importantes tales como la captura del gobernador de Martinico en 1720. El 10 de febrero de 1722 recibió un disparo en el cuello por un soldado inglés acabando así con su vida.
Edward Teach, Bristol 1680–1718. Blackbeard o Barbinegra nombre por el que se le conocía en el mundo de la piratería, pese a que su carrera vandálica en el mar durara apenas dos años, fue quizás uno de los más temidos: trataba a los prisioneros salvajemente. El gobernador de Virginia lo quería vivo o muerto. Por ello, y por la recompensa que ofrecía, Robert Maynard lo mató con cinco disparos de pistola y decapitado.
Jean David Nau, “L’Olonnois” (El Olonés), Sables d’ Olonne 1630–1669 fue bucanero en La Española y finalmente filibustero en la Hermandad de la Costa. Se destacó especialmente por su extrema crueldad con los prisioneros. De entre sus actividades destaca el atracó a Maracaibo y Gibraltar en 1668.

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