Está impreso en la memoria colectiva de la Humanidad el significativo papel histórico que tuvo el cuerpo de seguridad alemán, las SS, en los planes imperialistas de Hitler.
En pleno años veinte la situación polÃtica no es precisamente estable ya que la República no parece convencer al pueblo alemán debido a la debilidad que presenta y, a pesar de estar presidida por un socialista, sufre una constante amenaza de una revolución de signo izquierdista (la espartaquista); por otra parte, el avance del comunismo entre los alemanes (sobre todo entre la clase media) ayuda a crear un halo de incertidumbre y que prolifere una crisis entre la que cualquier atisbo de prosperidad será recibida como agua de mayo.
La frenética actividad que Hitler despliega con sus mÃtines, propaganda…es vista por el pueblo alemán como una tabla de salvación. Primero fueron los militares y rusos huidos de la Revolución, a pesar de lo cual sigue careciendo de medios económicos, dependiendo tan sólo de su paga de militar pero poco a poco se sumarÃan a sus filas más y más adeptos confiados en las promesas y sucumbidos por el entusiasmo que el lÃder proclamaba en sus discursos.
En 1920, Hitler intenta por primera vez tomar el poder a través de un golpe de estado junto con von Kapp, que termina en cárcel por la indecisión de los generales en principio comprometidos. Los gruesos muros de la fortaleza de Landsberg no pudieron evitar que la nueva ideologÃa hiciese mella en el ritmo polÃtico alemán. En este mismo año se forma, por orden expresa de Adolf Hitler, la NSDAP (Partido Obrero Nacional-Sindicalista), cuya importancia para Alemania será fundamental a partir de entonces.
La libertad sigue a los cuatro años de reflexión; después de este tiempo la lucha continuaba pero ahora por la vÃa democrática como herramienta de acceso al poder. Y aprovechando la libertad de expresión temas como el antisemitismo o la crisis de 1929 se convierten en una de las principales armas del partido provocando una gran aceptación y un incremento de seguidores de Hitler.
La creciente influencia de Hitler en la polÃtica no hizo más que crear la necesidad de crear un cuerpo de seguridad con el fin de proporcionarle una escolta elegante, imponente y eficaz; la razón no era más que la desconfianza que el Fürher tenÃa de la guardia tradicional del Reichswehr y de la policÃa, nombrados por el Estado para protegerlo.
En un principio se le encomienda la tarea de formar esa unidad a «Sepp» Dietrich, que en ese momento ostentaba el grado de SS-Gruppenführer por ser uno de los amigos más Ãntimos de Hitler. El cuerpo de Schutzstaffel (SS) empezarÃa a hacer historia a partir del nombramiento de Himmler como Reichsführer de la SS (Enero de 1929).
Lo que comenzó con la nada despreciable cifra de 300 miembros, hombres de absoluta fidelidad hacia el partido, con una fe inquebrantable en su lÃder y con un inquebrantable espÃritu de sacrificio por la defensa de sus lÃderes y del régimen; pasó a ser un cuerpo de élite con un número de 50.000 integrantes.
Su máximo distintivo era su negro uniforme y sus insignias en forma de calavera con la doble S rúnica en plata y su brazal (fondo rojo y cÃrculo blanco con la esvástica en negro) rodeado de dos orlas negras. Hasta 1932 las SS usaba un uniforme similar al de la SA, diferenciándose sólo en que usaban corbata negra y un gorro negro con el sÃmbolo de una calavera o Totenkopf (cabeza de la muerte).
¿Quiénes formaban sus filas?
Los principales miembros eran veteranos de la Primera Guerra Mundial y miembros de la NSDAP (Partido Obrero Nacional-Socialista Alemán) o de los Freikorps (cuerpos paramilitares nacionalistas) quienes juraron fidelidad al futuro canciller aun a riesgo de sus vidas.
“Hombre de la SS, tu honor es la fidelidad” (”Meine Ehre heißt Treue”)
En las SS también ingresaron brillantes profesionales, economistas, ingenieros y médicos, prestigiosos militares multicondecorados, profesores universitarios exponentes de la nobleza. Con respecto a estos últimos, se decÃa que dicho cuerpo era el único lugar en el que un noble se podÃa sentir verdaderamente cómodo por lo que la captación entre esta clase social darÃa sus frutos ya que en 1938 los nobles representaban el 18′7% de los Obergruppenführer, el 9′8% de los Grupenführer, el 14′3% de los Brigadenführer y el 8,8% de los Oberführer y Standartenführer, entre ellos se encontraba el prÃncipe Von Hohenzollern-Emden, de la casa Sigmaringen. El historiador Heinz Höhne ironiza a este respecto: “el anuario jerárquico de la SS semejaba más bien una edición del Gotha.
Además, la élite SS tendÃa a ser una élite biológica. Esto significa que sus miembros debÃan estar dotados de las caracterÃsticas propias de un ario, lo que en un principio requerÃa un canon de proporciones, estatura, lÃneas, etc. que estuviera lo más próximo posible al que se retenÃa como “tipo nórdico” llegó incluso a ser certificado mediante documentación genealógica. según. Esta selección biológico-racial venÃa ded la mano de que las SS eran consideradas una élite por lo que no sólo sus miembros debÃan ser dignos de engrosar sus filas sino que se extendÃa también a las familia y descendientes de los soldados.
No sólo debÃan de estar dotados de estos casi divinos rasgos sino que además los aspirantes debÃan realizar diversas pruebas para ser admitidos en la Orden SS, como ejercicios fÃsicos de singular dureza (lo que se denominarÃa selección de carácter).
De forma paralela coexistÃa otra organización del partido la SA (Sturmabteilung, “sección de asalto”), encargada de enfrentarse en las calles a los terroristas de los partidos rojos y anarquistas. Entre ambos grupos existÃa una cada vez más tensa rivalidad que tendrÃa un desenlace realmente fructÃfero para las SS en la noche de los cuchillos largos.
La noche de Junio de 1934 tuvo como principal vÃctima al jefe de las SA acusado de intentar hacerse a la fuerza con la Wehrmacht (Fuerzas Armadas alemanas). La victoria de las SS y el aborto de tal intento de golpe de Estado, por parte de la dirección de la SA, elimina toda competencia con respecto a otros organismos, convirtiéndose en el máximo instrumento de dominación del partido y del III Reich.
Hitler, en agradecimiento a su lealtad, otorgó a las SS un estatuto de independencia tanto del NSDAP como del Estado, adquiriendo una situación legal especial: ésta tenÃa hasta sus propias leyes y tribunales de justicia y disponÃa de sus propias fuentes de financiación. Las SS se convirtió, en cierto modo, en el guardián del régimen de tal forma que reforzase el nuevo régimen en caso de descontento social o contrarrevolución.
El ascenso a comandante de Himmler procura un auténtico estado policial. A partir de la creación de organismos como el RSHA (Reichssicherheitshauptamt, Administración central de la seguridad del Reich) el territorio del Reich pasó a dividirse en secciones de las SS. El fin no era otro que el introducirse en otros ámbitos e incrementar su poder: el “CÃrculo de amigos del Reichsführer SS”, Himmler, estableció lazos de unión con gentes poderosas de la economÃa y las finanzas; en polÃtica exterior, logró gran capacidad de influencia a través del SD Ausland y la Volksdeutsche Mittelstelle.
Himmler y su fuerzas de seguridad fueron responsables de sonadas polÃticas de terror, sus directrices racistas se justificaban y corrÃan en paralelo a la colonización y poblamiento que llevó a Alemania sobre distintas zonas geográficas del globo terráqueo.
Muchos estudiosos nos han revelado a la figura de Himmler y a su brazo armado como principal instigador de la polÃtica de basada en una ideologÃa racista, su nombramiento como “Comisario del Reich para la preservación de la raza alemana”, no se limitó a la organización de una campaña de retorno a Alemania de los grupos considerados étnicamente alemanes, sino que se realizó la deportación masiva de la mano de obra extranjera y de las poblaciones de las regiones anexionadas.
La tónica era crueles imposiciones mediante una minuciosa represión y exterminio de entre las que destacaban los asesinatos en masa (se mató masivamente a los grupos humanos considerados disidentes, inferiores o nocivos para el Reich o sus colaboradores pero fueron los judÃos las principales vÃctimas) o los campos de concentración en donde se reclutaban bajo condiciones infrahumanas a aquellos prisioneros que serÃan puestos al servicio de la industria de guerra alemana y en muchas de las empresas controladas por la SS.
Es a partir del año 1939 cuando la organización sufre una división interna con el objetivo de incrementar el número de efectivos; fue asà como comenzaron, por un lado, a operar las unidades Waffen-SS, fuerzas militares, de las que al final de la contienda se contaban 38 divisiones, un general en jefe de la SS y varios comandantes de cuerpo SS. De los 900.000 hombres que la integraban, cerca de 200.000 eran extranjeros combatientes y atraÃdos por su ideologÃa antibolchevique y racista.
Por otro lado estaba la SS, llamada Allgemeine-SS (”SS general”), ambas tenÃan una jurisdicción propia y se caracterizaban por sus métodos brutales, como se demostró en las masacres de Oradour-sur-Glane o Lidice. Pero también fueron principales vÃctimas de la barbarie mundial que habÃa estallado en todo el mundo ya que solÃan participar en todas los enfrentamientos vitales en la lucha por la victoria alemana.
Se dice que nunca ha habido un cuerpo que sufriera más bajas y que fueran más condecorados. Hoy, dichas condecoraciones son auténticas joyas para muchos amantes de la Historia y del coleccionismo.

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