Hubo un tiempo en que la localidad portuense fue conocida como Ciudad y Gran Puerto de Santa MarÃa. Visto desde la distancia, el uso de ese nombre puede parecer una evocación chovinista utilizada por eruditos nostálgicos de un pasado más imaginario que real. Pero la necrópolis bajomedieval que está siendo excavada en los alrededores de la ermita de Santa Clara viene a demostrar que aquella denominación fue el fiel reflejo de una metrópolis que apenas dos siglos después de su regio bautizo en las Cantigas de Alfonso El Sabio alcanzó un dinamismo y una riqueza comparable con ciudades como Sevilla, Córdoba o Toledo. Las tumbas halladas en los dos últimos meses en el subsuelo del solar de la ermita de Santa Clara son el reflejo de aquel ‘tiempo mejor’, posterior a la conquista de la alquerÃa árabe de Alcanate.
Las tumbas y sepulcros que han salido a la luz son sólidas estructuras funerarias de cubiertas abovedadas y construidas con ladrillos. Su estado de conservación atendiendo a su antigüedad es muy bueno, debido a que la zona no ha sido sometida a obras y movimientos de tierra que hayan llegado a dañarlas. Corresponden a una cronologÃa que se extiende desde finales del siglo XIV al siglo XVI, que viene a coincidir con la etapa histórica del señorÃo de Medinaceli, cuando El Puerto según los historiadores “reunÃa todas las caracterÃsticas geográficas, económicas y demográficas necesarias para convertirse en un enclave marÃtimo de primer orden”. Este es el primer camposanto histórico del que se tiene constancia arqueológica en el casco urbano de El Puerto, muy anterior al actual Cementerio Municipal y que en determinados momentos pudo utilizarse conjuntamente con el de la Iglesia Mayor Prioral, donde también se documentan enterramientos en el siglo XV. Su hallazgo constituye toda una sorpresa.
Ester López Rosendo, la arqueóloga directora de las excavaciones, ha documentado la localización de la necrópolis “alrededor de todo el edificio de la ermita, con una extensión a lo largo de la calle Cruces y en dirección a la Avenida de Sanlúcar”. No obstante, las dimensiones completas del cementerio están todavÃa por desvelar y podrÃan dilucidarse cuando se inicie la urbanización para los nuevos pisos en el propio solar de Santa Clara.
Por el momento, la excavación ha sacado a la superficie cerca de 40 sepulcros de envergadura, construidos con ladrillo y piedra ostionera, de estructura abovedada y que conservan restos y ajuares que revelan el elevado estatus social que tuvieron sus propietarios. Los restos óseos aparecidos están en buen estado de conservación y los ropajes y objetos religiosos son tan notables, que en un primer momento los investigadores llegaron a considerar que se trataba de un cementerio judÃo. Aunque los resultados de la investigación están en fase preliminar, los ajuares “vinculan a la población enterrada con la época bajomedieval, con perduración del espacio funerario hasta el siglo XVIII”. No obstante, se ha descartado que la necrópolis tenga un origen judÃo, ya que “han sido hallados numerosos elementos de la religiosidad cristiana”.
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