Spanish flagItalian flagPortuguese flagEnglish flagGerman flagFrench flagJapanese flagDutch flag

Tiempo estimado de lectura 5:24 min. rellotge
La cremallera: Un gran cierre

La cremallera fue inventada por Gideon Sundback en el año 1913 y pronto fue utilizada por los grandes diseñadores de la época.

La gran revolución surgió cuando se creó la cremallera de plástico, que sirvió como cierre para toda clase de objetos.

Desde tiempos ancestrales, la humanidad ha sentido la necesidad de taparse, afrontándose así a la propia vergüenza de verse, y que le vean, desnudo. Si nos remontamos a la historia que refleja la Biblia, encontramos los primeros signos de vergüenza, cuando se cita la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén. En sus inicios, los hombres se acostumbraron a taparse con las hojas de los árboles que encontraban a su paso, hasta que descubrieron que la piel de los animales les abrigaba mucho más, pero había un problema, y es que no tenían ningún sistema de sujeción o cierre, ni siquiera una cuerda, fabricada con los intestinos de los animales, les servía para conseguir un cierre perfecto en sus ropajes. Así, la primera manifestación del cierre la encontramos cuando los nómadas unieron, quizá por accidente, las pieles con uno de sus principales utensilios: los huesos. Éstos proporcionaban una sujeción fuerte entre las pieles y se fabricó el primer ojal, lo que supuso una gran revolución, pero no pasaría mucho tiempo hasta que se dieron cuenta de que ese sistema de cierre no era suficiente para ellos.

Muchos años después, llegó la invención y el curtido de telas de lana, algodón y seda, para los que ya se comenzaron a usar los botones (que son los grandes predecesores de la cremallera). Los había de todas las clases: tela, metálicos, de madera, de cristal, de esmalte, de cerámica hasta llegar a los de plástico a finales del siglo XIX. Pero en sus comienzos casi nunca se le dio la utilidad que tiene en nuestros días, sino que eran un elemento decorativo más en los ropajes de los ciudadanos para adornar las túnicas y vestidos. Pero los botones no eran un producto al que pudiera acceder cualquier persona, sino que estaban reservados a la clase alta, que eran los únicos que podían permitirse tales objetos. Los botones llegaron, en el siglo XIII, a ser tan famosos como los prendedores y los camafeos.

Casi pasó un lustro (s. XVII) hasta que surgieron los botones de tela bordados, con los que se decoraba cualquier tipo de prenda, incluyendo medias y pañuelos. Pero no toda la sociedad aceptaba el uso de este instrumento, sino que los religiosos lo tachaban de ser vanidoso, y preferían utilizar ganchos y ojales.

En el siglo XIX se fabricaron algunos ejemplares de bronce o hueso, después de porcelana, marfil, metales, madera, perlas, vidrio o plástico. Pero en este siglo nacería la cremallera, dejando en un segundo lugar al tradicional botón que llevaba años siendo el elemento de cierre para todos los ropajes.

No fue fácil inventar un sistema como el de la cremallera, por eso supuso una gran revolución a finales del siglo XIX. Este invento tuvo una historia de 80 años hasta que fue perfeccionándose poco a poco, sobre todo de la mano de Elías Howe, que con su invento de la máquina de coser, recibió la patente por el cierre automático y continuo de ropa. 45 años después, cogió el relevo el inventor del tranvía neumático, Whitcomb Judson, que elaboró un cierre parecido al de Howe, y al que llamó “close locker”. La patente la obtuvo en 1883. Se asoció al Coronel Lewis Walter y lanzó la Universal Fastener Company para fabricar el nuevo “close locker”, que tuvo un cierto éxito en la Feria Internacional de Chicago, celebrada en el mismo año.

Un ingeniero eléctrico de origen sueco, llamado Gideon Sundback, se asoció a la empresa de Lewis Walter y Judson. Desde el principio destacó por su gran habilidad como diseñador. Además, estaba casado con la hija del gerente de la planta, Elvira Aronson y pudo alcanzar el puesto de director de diseño, donde perfeccionó el sistema de cierre, al que llamaría “Judson C-curity”.
Tras la muerte de su mujer, decidió encerrarse en la empresa, trabajando sin cesar y sin otro objetivo que no fuera el de mejorar y perfeccionar el producto que tenía entre manos. Así consiguió que dos hileras de dientes (dos por cada pulgada a 11) se juntaran en una única pieza mediante un simple deslizamiento de una tercera pieza de cierre. Estas dos tiras, se colocaban de forma paralela, y mediante una pieza que unificaban, formando una Y. La patente le fue concedida en 1917 y más tarde creó la máquina para la manufactura de cierres de su nuevo invento, al que se le bautizó como “zipper”. Este nombre viene de la B.F. Goodrich Company, que utilizó los cierres de Sundback en unos botones de hule y que, al cerrarlos, hacían un ruido: “zip”. Al principio, el “zipper” sólo fue utilizado para botas, bolsas de tabaco y sacas para llevar el correo. Más tarde se comenzaron a recibir los pedidos para las tropas de los Estados Unidos en la I Guerra Mundial.

En 1920 comenzaron a usarse en las ropas de los ciudadanos, pero no resultaban muy prácticas, ya que los dientes que formaban la cremallera eran de metal y se oxidaban, por lo tanto había que descoser la pieza antes de lavar la ropa y coserla una vez que estuviera seca. En 1923, la compañía presentó unas botas de goma con cremallera. Aquí es donde se despertó el interés de los grandes diseñadores y fabricantes de la época. Así, en 1930 comenzaron a recibirse cientos de pedidos que provocaron el gran auge del invento de Sundback.

En 1935, la diseñadora Elsa Schiaparelli presentó, en una exposición, cremalleras de todos los tipos, colores y usos. Esta fue la consagración definitiva de la pieza y, dos años después, los diseñadores franceses incluyeron la pieza en los pantalones, en la zona de la bragueta, lo que produjo algunos problemas, pues, la cremallera muchas veces se abría sin que el usuario lo advirtiera, hecho que produjo críticas y mofas.
El siguiente auge de las cremalleras se produjo cuando los diseñadores se dieron cuenta de su doble función, pues se podía abrir por ambos extremos, así comenzó a utilizarse para las chaquetas y abrigos, incluso algunos adquirieron la característica de ser reversibles, y todo gracias a este invento.

Aunque su nombre inicial es “zipper”, se designó otro término para llamar al nuevo invento, así tenemos el nombre “cremallera”, que viene del francés “cremaillére”, y que a su vez, desciende de una palabra neerlandesa: “kram”, que significa garfio. La gran revolución de la cremallera, sin duda, fue su fabricación en plástico, que dio lugar a la introducción de este elemento en muchos objetos que se utilizan diariamente. Además, ofrecen la ventaja de no ser oxidable y resistir a los lavados.

Actualmente, el invento de la cremallera está en todos lados, desde la ropa, hasta las maletas, estuches, carpetas, botas, maletas, artículos de peletería y multitud de objetos. Para su fabricación es necesario una veintena de procesos. Al igual que su predecesor (el botón), se comenzaron a utilizar como elemento decorativo en muchos objetos, entre los que destacan las camisetas, cazadoras y pantalones. Además, dieron la posibilidad de ser un elemento para crear más compartimentos dentro de los ropajes de los ciudadanos, lo que permitía guardar sus pertenencias, eliminando el temor por que pudieran ser extraviadas en cualquier parte. La cremallera de Sundback revolucionó el mundo de la moda y de los objetos que cada persona utiliza a diario, por ello está considerado como uno de los mejores inventos del siglo XIX.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Valora el reportaje)
Cargando ... Cargando ...



...por Coral Malanda ...por Coral Malanda


Enlaces Patrocinados:



Otros Reportajes:

Otros Reportajes Cristianismo: El éxito de la palabra »
Otros Reportajes Cátaros: ¿El dogma sepultado por el tiempo? »






Publicidad


Publicidad




PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2008 | Hosting Profesional por isyourhost.com isyourhost.com