Los aztecas las llamaban Xochiyáoyotl, es decir Guerra Florida. Consistían en una guerra más que nada de carácter ritual, en la que se enfrentaban diferentes ciudades del Imperio Mexica o Azteca con una sola finalidad para uno u otro bando: la captura de prisioneros.
Según las crónicas, cuando no había motivos reales de guerra, los belicosos mexicas, huaxtecas, tlaxcaltecas y demás pueblos organizaban estos enfrentamientos en los que morían pocos guerreros: por el contrario, muchos eran tomados prisioneros y llevados a los respectivos altares de sacrificios, para así ser privados mediante el filo del cuchillo de obsidiana, de su flor más preciada, es decir de su corazón. De ahí el nombre de florida.
El sólo hecho de morir sacrificado era un honor, no sólo para la víctima sino también para su familia. Pero escapar del sacrificio era tomado como una enorme deshonra. De esta manera, el derramamiento de sangre apaciguaba a los siempre demandantes dioses mesoamericanos.
Sin embargo, hay otra teoría que dice que estos sacrificios humanos serían para la ingesta caníbal ya que la escasez de animales de caza en Mesoamérica, muchas veces afectaba la dieta de los habitantes. Dicha hipótesis no ha sido demostrada y ha cosechado numerosas críticas.
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