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La caída del Imperio Romano

La caída del Imperio Romano no es un acontecimiento sencillo y repentino sino que se trata de un proceso progresivo que va sucediendo poco a poco.

No es consecuencia de una sola causa. Es más bien la suma de una serie de catástrofes. Varios factores como las guerras, las tensiones entre poderosos, el progresivo desprestigio de mandatarios y en definitiva, de todo lo que significaba el Imperio Romano, acabará con todo esplendor para dejar sólo ruinas, donde antes había una fuerza capaz de conquistar al mundo.

Los hechos ocurren durante la época de Teodosio, momento en que los bárbaros se van ubicando en el Imperio. Hay guerras continuas que se realizan, más que nada, entre los mismos bárbaros, entre los ya instalados y los que todavía no. Y es que los romanos, después de la venida de Cristo, se debatían entre atacar o no. Cuando Teodosio muere el general vándalo Estilicón será, a la práctica, el que tenga el poder en la parte occidental del Imperio. Pero en realidad era Honorio, aún niño, el emperador en occidente. En oriente, Arcadio era el nuevo emperador.
Pronto dos sucesos importantes ocurren. Uno es la instalación en el Ilírico de un estado bárbaro en cuyo frente estaba Alarico. Resulta casi imposible frenar la amenaza de los germánicos, los cuales durante estos años saquearon las Galias, el norte de África, Hispania e Italia. Por ello, el emperador se vio obligado a determinar Rávena como nueva capital, ya que ésta resultaba ser mucho más fácil de defender que Milán. Por otro lado, hay tensiones y diferencias entre Estilicón y los consejeros de Arcadio, Rufino y, después de la muerte de éste, el eunuco Eutropio. La discordia entre éstos fueron determinantes en cuanto a la ruptura de relaciones entre los emperadores. Los pueblos bárbaros fueron utilizados por uno y otro emperador para frenar al contrario.

La separación y el alejamiento entre los dos imperios era una realidad. En estas circunstancias, los estados bárbaros instalados en el Imperio se iban consolidando. Alarico, al cual Honorio no le otorgó los bienes deseados, no tardó en conducir su ejército contra Roma. El miedo se apoderó de las gentes y muchos volvieron a las antiguas creencias. Los senadores se vieron forzados a comprar la retirada de Alarico. Este último acabó nombrando a un nuevo y pasajero emperador, el prefecto de la ciudad, Atalo. En el 410 Alarico saqueó violentamente la urbe. Esto causó un gran impacto entre la gente. Prueba de ello son las palabras de Jerónimo que se cuestionaba: “cómo era posible que fuese conquistada la propia ciudad que había conquistado el Universo”. Se llevaron varios cautivos, de los que destacan Gala Placidia, hermana del emperador.
Cuando Honorio fallece, en el 423, Teodosio II, hijo de Arcadio, se convirtió en un efímero emperador de ambos lados del Imperio. Poco tiempo después, Valentiniano III, hijo de Gala Placidia y de su segundo esposo el general Constancio, fue proclamado emperador. Durante el gobierno, el personaje poderoso en Occidente era el general Aecio. Éste logró sembrar la ansiada paz, sobretodo gracias a su buena relación con Atila. Había concordia entre él y el senado. Durante su época se aprobó el “Código Teodosiano”. Pero esta tranquila etapa sólo duró un tiempo.

Valentiniano III, después de fallecer su madre en el 450, empezó a tener un talante negativo para con el senado. El Imperio se hallaba gravemente castigado por las invasiones, pero los senadores disfrutaban de extensas tierras, las grandes llamadas massae y las pequeñas designadas como fundis. Poseían terrenos, se veían con poder y se iban decantando por la autarquía. Lo único que aportaba esto era más inestabilidad y más crisis. Realmente, el motivo por el que falleció Valentiniano III fue el de su lucha contra los poderes de estos territorios, que ya se consideran feudales. Valentiniano III murió, víctima de una conspiración, en el Campo de Marte, en el 455. Su fin fue también el final de la dinastía teodosiana. El poder ahora acabaría siendo de los conspiradores, los propietarios de dichos terrenos.

El senador más adinerado de Roma, Petronio Máximo, mandó proclamarse emperador. Entonces, las princesas pasaron a alcanzar un valor extremo, porque todos querían acceder al poder, tanto los bárbaros como los usurpadores. Así, Petronio obligó a Eudocia, hija mayor de Valentiniano III, a contraer matrimonio con él. El rey de los hunos había pedido a Valentiniano la mano de Honoria, hermana del emperador. Aecio consiguió para su hijo la mano de la hija menor del emperador, Placidia, que tras la muerte de éste se vio forzada a casarse con Paladio, hijo de Petronio.

Genserico, con el fin de vengar la muerte de Valentiniano III, mata a Petronio Máximo y fuerza a Eudocia a casarse con su hijo Hunerico. Los aspirantes al poder seguían manteniendo la fantasía de crear dinastías relacionadas con la saga imperial. Avito, el nuevo emperador, fue proclamado en Arlés (en las Galias) y era miembro de la aristocracia galo-romana. No obstante, fue el general suevo Ricimero, quien fue a la práctica el personaje más poderoso. Éste contaba con un gran ejército de hombres a su favor. Fue él mismo el que determinó la muerte de Avito y la proclamación de otro emperador, Mayoriano, y la posterior supresión de este último. De la misma forma, como si fuese lo más normal del mundo, se atrevió a coronar y a destronar a varios emperadores. Así se nombró primero a Libio Severo y luego a Antemio. A estos dos les sucedieron luego Glicerio y Julio Nepos. Esta caótica e inestable situación estaba constantemente acompañada por lo más grave: una continuidad constante de guerras civiles, que sólo dejaban miseria y muerte. Lo menos adecuado para remontar el imperio, que lógicamente de ésta ya no salió.

La institución imperial carecía de poder real ya que estaba totalmente desprestigiada. Los emperadores, así, no tenían ni la más mínima autoridad. Ciertamente, se acercaba el final. En el 475 el patricio Oreste, jefe de los ejércitos, nombró emperador a su hijo Rómulo Augústulo. Sin embargo, las revueltas de los soldados de Italia, que no habían conseguido su paga, facilitaron al jefe bárbaro Odoacro la obtención del poder. Así, se acabó primero con Oreste y luego con Rómulo Augústulo, que fue el último emperador de Occidente, destronado en el 476. Es en este año cuando se puede decir que termina, de forma definitiva, el Imperio Romano Occidental.

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1 comentario en La caída del Imperio Romano

  1. Aquellos que hoy hablan de decadencia moral se han encontrado gustosos con los que hablaban de decadencia moral en tiempos romanos y defienden con entusiasmo que esa fue la principal causa de la caída del Imperio Romano.

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