Seguimos con la colaboración de Guillermo en la tercera parte de los “Inventos Curiosos de la Historia”.
1. Gafas de ayuda para la lectura en la cama.
Estas gafas se remontan al final de la época victoriana (principios del siglo XX).
El número de junio de 1936 de la revista “Popular Science” se hizo eco de ellas, publicando el artículo que se reproduce en la fotografía.
Para hacer más fácil la lectura en la cama, se acoplaron a las lentes unos espejos en ángulo que permitirían leer un libro estando acostado y sin levantar la cabeza, simplemente apoyándolo en el pecho, evitando así tanto el dolor de cuello, como el de espalda y brazos, (aunque a mí me parece que, con estas gafas, lo que sí se aseguraba era un buen dolor de cabeza).
Parece que llegaron a ser utilizadas por enfermos postrados en cama que no podían incorporarse.

En abril de 1960, la revista “Popular Mechanics” publicaba una versión de las gafas que trataba de dar solución a un problema aún habitual en nuestros tiempos.
Su inventor, desesperado porque no podía leer su periódico dentro del metro debido a las aglomeraciones en hora punta, invirtió los espejos, acabando con el problema de la forma que se muestra en la fotografía.

2. La brújula “pasilalinicosimpática” o el telégrafo de caracoles.
Este aparato fue construido para demostrar la creencia de que los caracoles podían crear un vínculo telepático permanente, siendo posible la comunicación entre ellos a cualquier distancia, por lejana que fuera, a modo de telégrafo. Esta disparatada teoría fue desarrollada en 1851 por el francés Jacques Toussaint Benoit mediante la invención de un aparato compuesto por 2 cajas con 24 casillas forradas de zinc y con un paño empapado en una solución de sulfato de cobre, y cada casilla con una letra del alfabeto. Se coloca un caracol en cada casilla. La idea es sencilla, 2 personas, cada una con su caja, una de ellas pulsa sobre un caracol y en la caja que tiene la otra persona, estén a la distancia que estén, el caracol situado en la misma letra debía estirar sus cuernos, recibiendo así el mensaje.Evidentemente fue un fracaso, y resultó también ser un fraude, pero tuvo sus seguidores.

3. El abrigo-paracaídas de Franz Reichelt
Y para terminar, otro invento que desgraciadamente terminó en el peor y más rotundo de los fracasos.
En 1911, un sastre austriaco llamado Franz Reichelt saltó de la Torre Eiffel vestido con una especie de abrigo-paracaídas de su propio diseño e invención.
Reichelt esperaba que curiosos y periodistas midieran la duración de su vuelo…. En lugar de ello, midieron la profundidad del agujero en el suelo que produjo su desafortunado salto.
Y todo fue grabado…..

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