El que fuese el 32º presidente de los EEUU nació en el estado neoyorkino de Hyde Park el 30 de enero de 1882, en el seno de una familia acomodada.
Ya desde su nacimiento estuvo relacionado con el mundo de la presidencia ya que su familia Roosevelt (concretamente su primo lejano Theodore Roosevelt) ya habÃan tenido el honor de ser inquilinos de la Casa Blanca.
Lo cierto es que el hecho de que, por parte de padre, su familia administrase varias sociedades y tuviese diversas propiedades, mientras que por parte de madre, poseyese una empresa naviera y varias minas, no nos puede extrañar que Franklin D. Roosevelt fuese educado en uno de los ambientes más elitistas. Su primera etapa estudiantil la pasó en Grotton y, a pesar de no destacar como un gran alumno, elegirÃa Harvard para especializarse en Derecho aunque fuese Columbia la que le proporcionase el tÃtulo de abogado.
Una vez cumplido los veintitantos y con la carrera terminada, y siguiendo una de las tradiciones más arraigadas entre los miembros de las clases más altas estadounidenses, Franklin debÃa elegir esposa y fue en una prima lejana y sobrina del presidente Roosevelt (Anna Eleonor) en quien encontró la pareja perfecta.
SerÃa en 1910 cuando decidió entrar en polÃtica, el partido elegido serÃa el Partido Demócrata presentándose a los comicios al Senado como candidato por Nueva York. Tan sólo tenÃa 28 años cuando comenzó su meteórica carrera la cual, según se dice, se vio realmente favorecida por el enorme carisma y la simpatÃa que mostraba constantemente.
El siguiente peldaño serÃa el cargo de secretario adjunto de Marina por el recién elegido presidente Woodrow Wilson, en donde, con el impecable ejercicio de su cargo, Roosevelt supo ganar el respeto y la fidelidad de quienes trataron con él. Las aspiraciones polÃticas de Roosevelt, coincidiendo con la retirada de Wilson de la vida polÃtica, le animaron a postular como candidato demócrata a la vicepresidencia. El resultado de las elecciones ese mismo año fue favorable para los republicanos pero no por ello acabarÃan entonces las ilusiones de Roosevelt. Su exitosa carrera se verÃa momentáneamente truncada por los trágicos acontecimientos vividos por el futuro presidente en Agosto de 1921 cuando, por un ataque de poliomielitis, la muerte intentó hacer mella en Franklin; la fatÃdica enfermedad no fue suficiente para apartar más que dos años a Roosevelt del mundo de la polÃtica, aunque sà lograse dejarle postrado en una silla de ruedas durante el resto de su vida.
Debido a la fortaleza que mostró tener este personaje son muchos los estudiosos y devotos quienes rinden homenaje a una de las más férreas personalidades cuyo afán de superación le llevó a alcanzar la presidencia para el gobierno de Nueva York en las elecciones de 1928.
1929 tiñe EEUU de negro y en medio de una demoledora crisis surgen como agua de mayo las certeras estrategias de Roosevelt a través del prometedor y factible programa de reformas sociales y al competente grupo de colaboradores de los que se hizo rodear.
TendrÃan que pasar unos años para que, en la Convención demócrata de 1932 en Chicago, fuese elegido candidato a la presidencia del paÃs.
A pesar de la dureza de las campañas Roosevelt quiso demostrar que a pesar de su incapacidad fÃsica nada podÃa pararle ni a él ni a la polÃtica del partido democrático que él lideraba para la presidencia. Recorrió en numerosos trenes todo el paÃs desde la costa Este hasta la costa Oeste practicando una polÃtica e campaña muy popular acercándose a los mismÃsimos votantes dando una impresión de transmitir aquella energÃa y confianza de la que tanto habÃa hecho gala. Tantos esfuerzos no cayeron en saco roto y el 8 de noviembre de 1932 serÃa elegido presidente, con casi veintitrés millones de votos, ocho más que su rival, Herbert Hoover.
Una vez en la Casa Blanca no se tardó en poner en marcha una de las medidas más acertadas en la presidencia de Roosevelt: el New Deal (nuevo reparto), un paquete de medidas sociales, económicas y polÃticas encaminadas a lograr la recuperación del paÃs tras la tremenda crisis económica sufrida desde 1929.
Entre sus objetivos más inmediatos era asegurar un mayor bienestar económico y social de los ciudadanos de Estados Unidos mediante una mayor y mejor redistribución de la riqueza otorgando al Estado un papel interventor, del que nunca antes habÃa hecho gala en Estados Unidos; además de ponerle coto al capitalismo ultraliberal y desenfrenado que habÃa provocado la Gran Crisis. Para completar el programa se contempló una interesante y novedosa inversión pública, construyendo infraestructuras, financiando al campesinado, frenando la especulación, legalizando las organizaciones sindicales e instalando un sistema de seguridad social.
El correspondiente apoyo popular, a pesar de proclamar leyes no tan consideradas por las repercusiones económicas para ciertos sectores económicos como era el caso de la Ley Seca (combate contra el alcoholismo) y de la polÃtica opositora ejercida por el Partido republicano, por los grandes grupos oligárquicos y los fascistas (dirigidos por el senador Huey Long) quienes acusaban a Roosevelt de izquierdista y de manifestar demasiado apego al sillón presidencial; hizo que el presidente fuera reelegido incluso hasta para un cuarto mandato.
Con respecto a la postura de Roosevelt en el ámbito internacional la polÃtica se orienta hacia el abandono del ya tradicional aislacionismo de los Estados Unidos., para ello se llevan a cabo acciones de gran relevancia en pos de esta nueva postura. En Ibero América, se produce la concesión de la independencia de Cuba en 1934 y la renuncia a seguir interviniendo en la polÃtica interna panameña. Con respecto a la Unión Soviética Roosevelt apuesta por un acercamiento reconociendo su existencia diplomática en noviembre de 1933.
En el Congreso, las crecientes diferencias entre la mayorÃa aislacionista y aquellos otros diputados partidarios de la actitud aperturista iniciada por el presidente Roosevelt, llevarÃan a la creación de la Ley de Neutralidad de 1935. Entonces, muchos aperturistas se resignaron pero la creciente preocupación por el avance del fascismo en Italia y Alemania y el expansionismo japonés, provocó que fueran muchos los que, apenas dos años más tarde, propusieran que las naciones amantes de la paz debÃan establecer una especie de “cuarentena” a las potencias agresoras.
La respuesta popular no se hizo esperar y el presidente tuvo que desdecirse y volver a una polÃtica de estricta neutralidad sin poder intervenir en conflictos como el de Abisinia o España.
Los deseos imperialistas de Hitler hacÃan estragos en Europa mientras el presidente estadounidense apenas podÃa conseguir una mayor participación más que alguna que otra medida intervencionista debido a que en el Congreso estadounidense aún imperaba la polÃtica exyendida de neutralidad y paz. Fue a través de argumentos como la defensa de las democracias europeas como se pudo colaborar con la Ley de Préstamo y Arriendo, en Marzo de 1941, y la firma con Churchill de la Carta del Atlántico, en Agosto de 1941.
¿Ataque sorpresa o estratagema para proclamarle la guerra a las potencias imperialistas? La cuestión es que son innumerables los estudios relacionados que nos advierten de una postura oportunista por parte del gobierno de Roosevelt; una guerra favorecerÃa a EEUU económica y materialmente ayudando a Gran Bretaña y Francia. Lo realmente cierto es que el bombardeo de Pearl Harbour serÃa la causa que precipitarÃa a EEUU hacia la guerra. A partir del trágico suceso se reforzarÃa la relación con Gran Bretaña y se buscarÃa prolongar la Gran Alianza con el Reino Unido y la URSS tras la victoria, creando un sistema de seguridad colectiva inspirado en los principios de la Carta del Atlántico.
Roosevelt, tras la puesta en marcha de estas medidas, pasó a convertirse en el lÃder de los Aliados y serÃa también él quien determinase, en Enero de 1943, como la única posible salida al conflicto la “rendición incondicional” de Alemania. El paÃs entero fue movilizado para suministrar armamento, resultando su participación en el curso del conflicto.
Casi finalizada la guerra, Roosevelt cae enfermo y a pesar de que ya próximo a su muerte participó, entre otras, en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945) donde, junto a otros grandes lÃderes como eran Stalin o Churchill, se dictó la configuración posterior del mundo, al final no pudo ver personalmente la victoria aliada debido a que falleció el 12 de abril de 1945.
La figura de Franklin Delano Roosevelt se escribe en muchos libros estadounidenses como una de las figuras más emblemáticas de la historia de EEUU y del mundo debido a su afable personalidad, competente profesionalidad y su postura social, además de por haber llevado a los Estados Unidos de América al número uno de las potencias mundiales.

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