La ya conocida “invisibilidad de la mujer en la Historia” afortunadamente tiende a desaparecer gracias al enorme esfuerzo que muchas historiadoras hacemos por mostrar al lector el importante papel de la mujer en el devenir de los conflictos sociales.
En un periodo de tanto cambio y de tanta relevancia histórica como resultó ser la Segunda Guerra Mundial, millones de mujeres, que hasta entonces habÃan permanecido en la sombra, lograrÃan adentrarse en un mundo masculino debido al curso de los acontecimientos. La realidad es que la guerra trajo una gran escasez de mano de obra en el trabajo y no sólo en las fábricas de material bélico sino que también en otros empleos antes ocupados por hombres que ahora estaban sirviendo en el ejército; para responder a esta demanda, la sociedad rescatará el trabajo infantil, como en siglos anteriores, pero fue la mujer quien acaparó todos y cada uno de los empleos.
Es en la propaganda bélica donde descubrimos un nuevo escenario para la actuación social de las mujeres: la importancia de la participación de las mujeres en la vida pública y en la guerra. Este hecho no podÃa obviar más el importante papel de la mujer en ciertos periodos históricos de un modo colectivo e incluso individual.
Con respecto a esta última afirmación, debemos ser conscientes de aquel refrán que reza que “tras un gran hombre siempre encontramos a una gran mujer”; en este ejemplo que desarrollamos a continuación prestamos un concepto de grandeza a la importancia del personaje femenino pero que muchos historiadores han excluido de la biografÃa de nuestro personaje.
Eva Braun ha pasado a la Historia como la fiel amante de uno de los personajes más carismáticos; pero en muy pocos relatos ha despuntado por su personalidad propia.
Nadie imaginó que un 6 de febrero de 1912, en la ciudad alemana de Munich, la hija de un maestro de escuela y de Francisca, una modista, llegarÃa a pasar a la Historia como la esposa de Hitler; su notable belleza se componÃa de rasgos absolutamente arios y su educación fue como la de cualquier niña de una tÃpica familia católica de clase media baja. Su propia familia la ha recordado como una mujer con una enorme afición por los deportes pero no asà por los estudios ya que, al parecer, era bastante perezosa. A pesar de ese rumor extendido por los propios historiadores de ser una mujer profundamente ignorante y poco audaz supo terminar sus estudios graduándose como secretaria en su empresa por educarse.
Con tan sólo 17 años empezarÃa a trabajar como asistente de laboratorio en un estudio de fotografÃa propiedad del fotógrafo oficial de Adolf Hitler (Heinrich Hoffman); es en este mismo lugar donde Eva conoció y se enamoró del propio Hitler a pesar de las trabas que sus propios padres le ofrecÃan al deberse no sólo a que ya entonces era el hombre más poderoso de Alemania y Europa, sino que estaban seguros de que el fin de esta relación (por parte de Hitler) no era el casamiento sino más bien un juego amoroso.
Siempre se habÃa comentado que el Führer no tenÃa vida privada, se decÃa que se dedicaba “dÃa y noche al pueblo alemán”. En otros cÃrculos los rumores apuntaban a que, pese a la máxima del III Reich, vivÃa en su fortaleza alpina con una mujer rubia y guapa. Por entonces, Adolf Hitler era un hombre de 43 años y Eva apenas tenÃa 21 años; hasta entonces de Hitler se creÃa conocer una relación amorosa, la que supuestamente tenÃa con su propia sobrina y amante, Geli Raubal. El terrible fin de este idilio debido a la sospechosa muerte de dicha sobrina (son muchos los historiadores que atribuyen este hecho a un suicidio tras descubrir la relación de su tÃo con Eva) y, a pesar de la cantidad de pretendientes que rodeaban la vida privada de Adolf, el “flechazo” entre Braun y el Fürher inició la famosa relación convirtiéndose Eva en la “elegida” para una absoluta dedicación a Hitler. A pesar de que en el apartamento de Munich Eva ejercÃa el pleno papel de amante son muy escasos los documentos que confirman dicha relación debido a que la intención del canciller era llevarlo con absoluta discreción; tal fue el secretismo que muy pocos alemanes conocÃan su existencia, incluso algunos Ãntimos del Führer desconocÃan cuál era la exacta relación que existÃa entre el Führer y la inquieta y no poco atractiva Eva Braun; no fue hasta el final de la guerra cuando se supo el nombre de Eva, únicamente una fotografÃa, publicada por error, los llegó a retratar juntos.
Realmente la vida de Eva no era nada envidiable; en la sombra del apartamento de Munich o en cualquier otra casa de veraneo del dictador estaba alejada de cualquier vida social y sus dÃas transcurrÃan entre maquillaje, moda, joyas, ejercicios fÃsicos para cuidar su apariencia, la meditación, la lectura de novelas baratas, las pelÃculas románticas… hubo una época en que, para matar las horas de aburrimiento, llegó a invitar a su prima de 20 años Gertrude Weisker, quien años después escribirÃa un libro relatando las horas pasadas durante ese verano en el Berghof.
Fue su desinterés por la polÃtica y su creencia de que “los hombres muy inteligentes deben estar con mujeres primitivas y necias que los dejen descansar” las que le han mantenido en la más absoluta penumbra y lo que realmente ha empujado a muchos escritores e historiadores a recordarla es el recuerdo del amor y la devoción que profesó hacia Adolf Hitler, llegando a quitarse la vida por permanecer a su lado incluso en la eternidad.
“Desde nuestro primer encuentro juré seguirte a donde fueres, aún hasta la muerte. Sólo vivo para ti mi amor.”
Sà que es cierto que Eva demostró cierta simplicidad en una época tan polémica como fue la Segunda Guerra Mundial, un auténtico escaparate para aquellos que profesan una ambición por pasar a la Historia. En nuestro empeño por poder contribuir con la investigación que muchos historiadores/as están llevando sobre dicho personaje, queremos mostrar la relevancia de esta mujer en la vida privada de Adolf Hitler y es que su gran sentido del humor, cualidad admirada por el propio canciller, fue la clave de la relación. Este hecho llegó, incluso, a convencer al Fürher a que en su primer testamento, Eva Braun apareciese como la primera beneficiaria de sus bienes. Con ello queremos aclarar que, por entonces, el patrimonio de Hitler era uno de los más grandes del Planeta y en él se contaba con que Alemania y sus dirigentes fueran los principales gobernantes de Europa. En caso de muerte ella debÃa recibir £600 al año por el resto de su vida y el respeto de una gran señora.
Gran parte del legado visual de Hitler lo debemos a la pasión que embargaba a la fiel amante de Hitler por la fotografÃa y el cine; ofreciéndonos la posibilidad de contar con un amplio registro documental de fotografÃas y videos de la época que pasó junto al Dictador.
Las ansias por estar al lado de Hitler y disfrutar de todo lo que le rodeaba y representaba marcó a este personaje y, a pesar de que en cierta manera resultó ser el motor humanizador de la imagen de Hitler, sus ansias por agradar a Adolf no impide que tras su ceremonia religiosa su reciente esposo mande fusilar a su propio cuñado por intento de evasión y estando su hermana embarazada.
Su vida solitaria llega a su fin ante la inminente llegada de los rusos al bunker, el 29 de abril de 1945. Hitler y Eva Braun contraen matrimonio; esta última es la primera y última vez que firma como Eva Hitler. Al dÃa siguiente, 36 horas después de la ceremonia y dos minutos después del suicidio de Hitler, Eva se suicidaba a su vez, tomando veneno. Por órdenes expresas del Führer los cuerpos fueron incinerados en los jardines de la CancillerÃa sobre el bunker.
Para Eva no hay cambios, sigue sumida en la oscuridad.

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