Aunque fue inventado en el año 1937 no se inauguró oficialmente hasta que el Congreso norteamericano concedió 30 mil dólares a Samuel Morse en 1844.
El invento podÃa haberse adelantado cien años gracias a la aparición de la electricidad, pero los fÃsicos no dieron con la fórmula exacta para transmitir mensajes.
Gracias al progreso que concedió la aparición de la electricidad en el primer tercio del siglo XIX, rápidamente afloraron las nuevas formas de utilizarla, una de ellas es claramente la telegrafÃa. Los primeros equipos para transmitir esta nueva manera de comunicación fueron ideados por el norteamericano Samuel F.B. Morse en el año 1937, creador del código Morse con el que se transmitÃan mensajes a través de rayas y puntos. En el mismo año también colaboraron en este invento un fÃsico, Charles Wheastone, y un ingeniero llamado William F. Cooke. El código creado por Morse se transmitÃa por un único cable a través de impulsos eléctricos, todo ello mediante la presión de los dedos que permitÃan el paso de la corriente durante un determinado tiempo y la anulaba al dejar de tocarlo. Estas ráfagas eléctricas se reflejaban en un receptor, creado también por Samuel, que representaba las transmisiones que circulaban por el cable en forma de rayas y de puntos. Mediante estos experimentos se decidió difundir el mecanismo de este invento, pero se encontró un problema que habÃa que solventar y es que las señales sólo se transmitÃan correctamente en una distancia no superior a 32 kilómetros. Si el instrumento se encontraba más lejos las señales eran tan débiles que apenas se podÃan registrar. AsÃ, Morse siguió investigando y experimentando junto con sus compañeros y crearon el llamado “relés” (formado por un commutador que se accionaba por un electroimán. El impulso que llegaba a la bobina del imán hacÃa girar una pieza que cerraba un cÃrculo alimentado únicamente con una baterÃa) que se situaba en la lÃnea telegráfica a 32 kilómetros y que tenÃa la función de repetir las señales en otros 32 kilómetros, extendiendo asà su alcance mediante repeticiones. Años después de que Samuel hubiera extendido y puesto en práctica su invento, los operadores de telégrafo se dieron cuenta de la posibilidad de diferenciar entre puntos y rayas con el simple sonido, de manera que se relegara el aparato receptor. Pero no se fue todo el sistema al garete, sino que se siguió utilizando este invento en los circuitos de telegrafÃa por hilo.
En 1850 se consiguió disponer de un material impermeable que lograba crear cables aislantes que dieron lugar a tender el primer cable submarino entre Calais y Dover. En 1858 Inglaterra y Estados Unidos se aliaron para instalar el primer cable transoceánico en Terranova. Irlanda, por su lado y tras pasar graves dificultades, también logró, gracias a dos navÃos, establecer el sistema telegráfico en su paÃs. La verdadera inauguración del telégrafo tuvo que esperar hasta el año 1844, donde al fin el Congreso norteamericano le concedió treinta mil dólares a Samuel para lograr hacer un tendido de una lÃnea entre las ciudades de Washington y Baltimore. Todo este proceso era muy costoso como para que todos los ciudadanos dispusieran de un sistema telegráfico, por ello se crearon diferentes métodos para enviar varios mensajes a la vez por una misma lÃnea. Asà podemos hablar de la telegrafÃa dúplex donde se emitÃa un mismo mensaje en ambos sentidos entre dos estaciones. También se habla de la telegrafÃa cuádruplex (creada por Tomas Edison) que transmitÃa dos mensajes simultáneamente por cada dirección que tomara el impulso eléctrico desde una estación. Desde que se inventaron estos sistemas en 1874 se fue avanzando hasta crearse en el año 1915 la telegrafÃa múltiple que permitÃa el envió de ocho o más mensajes a la vez por cada dirección.
Es cuando se crean las máquinas de teletipo y se deja de lado el sistema manual de Morse a la vez que se sustituÃa el sistema de transmisión aprovechando ahora las ondas y los métodos inalámbricos. Pero además de esta historia existe un trasfondo que explica el porqué este invento no surgió con anterioridad. Hay muchas teorÃas que afirman que la aparición de este aparato pudo haberse adelantado cien años gracias a las ideas que se reflejaban en una carta que apareció en el “Scott´s Magazine” donde se decÃa que “Quienes tienen alguna experiencia en electricidad saben que la energÃa eléctrica puede ser transportada de un lugar a otro por medio de conductores”. También señalaba que ello se conseguirÃa tendiendo una red de hilos metálicos (tantos como letras del alfabeto) paralelos entre sÃ. Era una idea desencaminada que llegó a convencer, en 1812, a Sommering que llegó a crear un telégrafo con más de 35 circuitos diferentes que transmitÃa el mensaje letra a letra, algo que resultaba demasiado lento como para llevarse a cabo. Cavallo también propuso un sistema de señales similar al de Morse, pero no encontraba el sistema telegráfico para transmitirlas y asà es como Joseph Henry estudió sobre el aparato que más tarde crearÃa para acoplarlo al de Morse y asà crear un telégrafo capaz de cumplir las expectativas de los estudiosos. (El fallo de Henry residió en que las señales se basaban en el tintineo de una campana, algo que resultaba muy molesto para ponerlo en práctica).
Otro de los descubrimientos más significativos en la historia de la transmisión de los mensajes fue el de las ondas hertzianas en 1887 por un fÃsico alemán llamado Rudolf Hertz. Éste joven inventor describió que al producirse una chispa eléctrica se origina un movimiento vibratorio en el éter que se propaga con la misma velocidad que lo hace la luz. Asà se comenzó a experimentar su técnica con la comunicación sin hilos. Oliver Lodge en Inglaterra y Popov en Rusia crearon en 1894 y 1895, respectivamente, los sistemas de telegrafÃa inalámbrica pero quien le dotó de una gran transcendencia fue Marconi, que logró transmitir señales a una distancia de más de 1500 metros sin necesidad de utilizar el hilo. Por ello seis años más tarde logró introducir su invento de señales transatlánticas de radio de Poldhu (Inglaterra) a Saint Thomas (Terranova). Este sistema fue adoptado finalmente por todo el mundo y en respuesta y compensación por todas estas investigaciones el autor, junto con Carlos F. Brown recibieron el Premio Nobel de FÃsica en el año 1909.
Sin duda el telégrafo revolucionó las formas de comunicarse hasta el punto de propiciar la aparición del teléfono, creado por Graham Bell, que no sólo disfrutaba de emitir y recibir señales sino que permitÃa la propagación de la voz desde una estación a otra. Tras ser perfeccionado por Edison el teléfono llegó a experimentar un desarrollo increÃble alcanzando el hecho de crear una amplia red de telecomunicaciones. De hecho en 1990 la “Bell Telephone Company” contaba con más de un millón de afiliados y cerca de dos millones de lÃneas que transmitÃan anualmente más de dos mil millones de conversaciones, algo impensable sin la aparición del telégrafo. No tardaron en surgir nuevos espacios en los que el teléfono estaba presente, como por ejemplo en los vehÃculos, donde no todo el mundo se podÃa permitir comunicarse, pero sà los más adinerados que fueron utilizando este aparato que tenÃa un alcance de no más de 30 kilómetros.
Durante todo el siglo XX se han ido haciendo más avances hasta lograr que el teléfono forme parte imprescindible de la vida de todo ser humano, de hecho los teléfonos sin cables (inalámbricos) conocidos como teléfonos móviles o celulares conforman a forma más extendida de comunicación entre las personas. La única salvedad que ha existido en esta forma de utilizar el teléfono es que se ha sustituido el cable por la aparición de baterÃas de litio para mantener el aparato encendido, una forma más de mostrar el progreso conseguido gracias a los primeros pasos de Samuel F.B. Morse con su invento.

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