“AserrÃn aserrán” debe ser una de las canciones populares latinoamericanas más conocidas. En Chile, asà como en Argentina, se canta “AserrÃn aserrán / Los maderos de San Juan / Piden pan, no les dan / Piden queso, les dan hueso / Y les cortan el pescuezo”… Al margen de que generaciones completas de niños latinoamericanos han sido criados por sus institutrices y parvularias con una letra tan edificante y exenta de violencia, esta canción tiene una historia bastante peregrina, que no es fácil de trazar porque se hunde en la magia y tradiciones de la memoria popular, y sólo con laboriosos estudios ha sido posible sacar (más o menos) a flote.
Una de sus posibles vinculaciones, es con el “rocotÃn rocotán” (que no es difÃcil de pensarlo devenido en “aserrÃn aserrán”). El rocotÃn rocotán es un antiguo juego de adivinación, que ya era mencionado por el tratadista español Antonio Paz y Meliá, en el siglo XVI. Antonio Machado apoya esta opinión, aunque se ha criticado que esta canción es un arrullo y no un juego de adivinación. Aunque, por otra parte, no serÃa raro que hubiera evolucionado de tal manera, en particular considerando la actitud entre displiscente y francamente persecutoria que ha tenido la Iglesia Católica respecto de toda forma de adivinación, a las que considera manifestaciones demonÃacas.
Otra posibilidad, no reñida con la anterior (más bien podrÃan reforzarse mutuamente) es que la referencia a “los maderos de San Juan” se vinculen con las celebraciones de dicha fiesta. Como ocurre con otras fiestas católicas, la Iglesia Católica prefirió contemporizar a combatir, y en vez de abolir las celebraciones paganas preexistentes, impuso sus propias fiestas en la misma fecha, aprovechándose del brazo secular para favorecer a las cristianas por sobre las paganas. En el Hemisferio Norte se asociaban las fiestas de finales de Junio al solsticio de verano: en Roma se celebraba a la diosa agrÃcola Ceres, en Grecia al dios vitivinÃcola Dionisios… En el Hemisferio Sur se celebraba el Inti Raymi, con ocasión del solsticio de invierno, para pedirle al Sol que no se marchara y empezara a alargar otra vez los dÃas para crear un nuevo verano. La Iglesia Católica impuso, tanto en el Viejo Mundo como en el Nuevo, la fiesta de San Juan, aunque se conservaron muchas tradiciones paganas, ahora dándoles un significado cristiano.
Una de las creencias tradicionales acerca de la fiesta de San Juan, es que serÃa una ocasión propicia para la adivinación. De esta manera, se enlazarÃan la canción del “aserrÃn aserrán” (”ricotÃn ricotán”) con las más antiguas mancias paganas. Una variante argentina de la canción, de hecho, hace más que implÃcita la conexión: “AserrÃn, aserrán / las campanas de San Juan / unas vienen y otras van / las que no tienen badajo / van abajo, abajo, abajo”… En 24 de Junio, en efecto, como parte de la tradición católica, se echan (o se solÃan echar, al menos) las campanas de las iglesias al vuelo. Y asÃ, el antiguo misterio ancestral de la adivinación y el contacto con la esfera supranatural, ha podido devenir en inofensiva canción de cuna…
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