Entre la peseta (antigua moneda de España) y el actual Euro hubo un primer intento de crear un elemento común a toda Europa, un sueño que acercaba aún más a los europeos rompiendo sus fronteras y saltando sobre sus aduanas, a través de una unidad monetaria.
En cierta ocasión se dijo que para un mercado único, nada más lógico que una moneda única; en ese momento nacía lo que a finales de los años 70 se convertiría en la imperiosa necesidad de hacer de Europa un continente más fuerte y poderoso con respecto a los EEUU y su inquebrantable dólar. La fórmula más plausible era la materialización de este proyecto unitario en una unidad de cuenta puesta en marcha por el propio Sistema Monetario Europeo y el respaldo de documentos jurídicos y financieros quienes le auguraban una buena trayectoria.
El origen de su nombre lo encontramos en el griego: skytos, que viene a significar “escudo”, un claro referente de la numismática francesa precedente la cual disfrutó de una gran relevancia en la Europa continental de siglos anteriores y casi durante cuatrocientos años. Lo que en un principio parecía ser una simple denominación: ECU, llevó más de una discusión y acabó por decidirse el término EURO: Entre estos detractores destacamos a los alemanes y su repudio al término ya que argumentaban que cuando se pronunciaba en su idioma parecía decir “una vaca”; Fue en la reunión celebrada en Madrid en diciembre de 1995, donde se optaría por cambiar la denominación y acuñar el término de Euro a la moneda única comunitaria, teniendo una paridad 1:1 con el ECU.
Con este nuevo término se olvidaban los casos de error en algunos idiomas ya que era pronunciable en todas las lenguas y poseía un único significado.
En esta misma reunión de Madrid también se decidieron acuñar otras denominaciones como la de Cents para las monedas de inferiores cantidades, las fracciones de euro.
Realmente se trataba de lo que muchos economistas denominan como una moneda cesta, algo así como una moneda resultado de la suma de cantidades fijas de doce de las quince monedas de los Estados miembros estimándose el porcentaje de cada una de ellas en función de tres criterios:
1.la participación de cada una de las divisas en el conjunto del comercio intracomunitario
2. el Producto Interior Bruto de cada país
3. su cuota en el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria (FECM).
Lo cierto es que, a pesar de que el Fondo Europeo de Cooperación Monetaria apoyara el prometedor papel que se le auguraba al ECU en campos como en el mecanismo de tipos de cambio (MTC), en virtud del cual “los estados miembros debían mantener el valor de sus monedas nacionales dentro de una banda porcentual respecto de una paridad central.” No se llegó a acuñar ni monedas, ni mucho menos billetes, de ECU salvo para ocasiones conmemorativas y para coleccionistas.
Tres etapas son las que contienen básicamente la existencia de la moneda:
1) 1996-1999
Es en dicho periodo cuando realmente podemos hablar de una estabilización económica general y un asentamiento de las bases legales que favorecen el desarrollo del sueño europeo con la puesta en marcha de la moneda única y la posterior entrada del euro.
La base de esta campaña se teje a partir de un entramado de leyes y normas como:
“La nueva moneda nacerá con una paridad fija e irreversible respecto a cada divisa nacional. Para el conjunto de las monedas, el tipo de cambio irrevocable se fija entonces en 1 euro=1 ecu, la unidad de cuenta europea, cuyo valor depende de la suma ponderada de cada una de las divisas integradas en el Sistema Monetario Europeo.”
Por otra parte observamos que:
“El marco jurídico del euro establece también la continuidad de todos los contratos tras la sustitución de la moneda.”
“El cuerpo de normas sobre la moneda única establece también las reglas de redondeo que rigen las operaciones de cambio fijo entre el euro y cada moneda nacional.”
Para que todos los países vivan en convivencia sin afectar al sistema adoptado “los candidatos a entrar en la UEM, además, se comprometen formalmente a mantener sus políticas de equilibrio a través del Pacto de Estabilidad.” “También durante esta fase se fijan con detalle las competencias del Banco Central Europeo, la nueva autoridad monetaria de la zona. “
Es en 1998 cuando se integra España en la relación oficial de los once principales países que compondrían el grupo de los que creasen la unión monetaria. Cada uno de estos “países del euro” son los encargados de formalizar dicha creación mediante, por un lado, el nombramiento de responsables y, por otro, fija toda la normativa nacional sobre el cambio de moneda, así como las condiciones del proceso de transición, recogidas en España en la llamada Ley paraguas.
Inmediatamente se da paso a la creación de monedas y billetes de euros y se culmina el proyecto TARGET por el que el BCE puede realizar, mediante esta red, operaciones con el sector financiero privado.
2) 1999-2002
En esta segunda fase comprendida en el margen cronológico indicado se produce lo que se ha venido a denominar como “la entrada en vigor del euro pero de forma escritural”; es decir, que se establecen las pautas de lo que sería la moneda final, consecuencia del ECU pero sin una circulación real o física sino que queda en el papel.
Es en esta nueva concepción monetaria cuando se afirma que la peseta es, aproximadamente, una 168º parte de un euro. Alrededor de este nuevo concepto se observan una serie de interesantes cambios que, en definitiva, se resumirán en la operación de la nueva moneda en la Bolsa, mercados de renta fija…
Como inmediata consecuencia, toda la Deuda Pública de los países de la UEM se negociará en euros, una vez convertidos los saldos en moneda nacional, claro está. El Banco Central Europeo será el encargado de fijar la política monetaria de los once países de la zona, con la entrada en funcionamiento del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC). En un principio, todos los bancos, cajas y otras entidades financieras del continente deben realizar en euros sus operaciones con el BCE y ofrecen a sus clientes la posibilidad de operar, indistintamente, en euros o en la moneda nacional. Para luego únicamente operar con la monea unitaria, el Euro.
Desde su instauración en los países de la Comunidad Europea, las empresas y los particulares podrán realizar contabilidad o pagar sus impuestos en la nueva moneda. Con respecto a los contratos, incluidos los hipotecarios, el Euribor pasará a sustituir al MIBOR.
3) A partir de 2002
Es a partir de Enero del 2002 cuando comienza a circular el euro como moneda de curso legal. Durante seis meses, hasta el 1 de julio, ambas divisas coexistieron como moneda legal y en los bancos y cajas no era raro que se produjesen canjeos de pesetas por euros.
El 31 de julio del 2002 está prevista la supresión del curso legal de las monedas nacionales quedando como la única moneda de curso legal en España y el resto de la UEM, el euro.

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