Cuando hablamos del imperio Austrohúngaro nos referimos a un estado histórico europeo que ve la luz en 1867 tras la unión del Imperio de Austria y el Reino de HungrÃa.
Su curso se adorna de un sinfÃn de victorias y derrotas que marcarÃan, en muchos casos, un antes y un después del imperio. Sus últimos dÃas llegan con el desenlace de la Primera Guerra Mundial y el precipitado auge de tratados y nacionalismos.
Una de las caracterÃsticas más destacadas es la enorme extensión del imperio, pensemos que no sólo estaban formados por vastas extensiones como eran Austria y HungrÃa sino, además, por todas aquellas regiones limÃtrofes que habÃan sucumbido a su conquista, lo que hoy abarcarÃa doce estados europeos que son las naciones de Austria, HungrÃa, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y las regiones de Voivodina y Bocas de Kotor en Serbia y Montenegro, Trentino-Tirol del Sur y Trieste en (Italia), Transilvania y parte del Bánato en (Rumania), Galicia en (Polonia) y Rutenia (región Subcarpática en Ucrania).
Las cifras resultan asombrosas y sino veámoslo en las cifras que se barajaban justo al inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando el imperio tenÃa una extensión de 732.016 km² y contaba con 52.000.000 de habitantes. La capital del imperio estaba en Viena la cual pasó de los 446.400 habitantes de 1850 a los 2.200.000 en vÃsperas de la Gran Guerra siendo entonces la tercera ciudad más grande de Europa, tras Londres y ParÃs. Los parlamentos tenÃan su sede en Viena y Budapest.
La revolución de 1848 marcarÃa ese antes y después del que hemos hablado ya que el acceso al trono de la figura de Francisco José I, logró la restauración del absolutismo y la centralización a pesar de los coletazos que pervivÃan en manos de la masa esclava. No olvidemos que el sistema de gobierno del imperio era bastante peculiar ya que rezaba de una monarquÃa dual formada por el emperador Francisco José I de Habsburgo-Lorena (desde 1867 a 1916) y también por la emperatriz Sissi (desde 1867 a 1898) y desde 1916 el emperador Carlos y la emperatriz Zita. Su disolución fue en 1918 una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. Una vez conformado el original imperio austrohúngaro la polÃtica intransigente del emperador tratarÃa de hacerlo aún más poderoso y grande; algo de vital importancia en una época en donde el poder, la influencia y respeto internacional era la clave de la grandeza, siendo la guerra junto con las alianzas polÃticas las herramientas perfectas para alcanzar dicho objetivo.
El 13 de julio de 1878, con el Congreso de BerlÃn, la provincia turca de Bosnia-Herzegovina pasa a ser administrada por el Imperio Austrohúngaro. Un año más tarde se crea una alianza con el imperio Alemán y en 1882 se crea la Triple Alianza en donde los tres imperios más influyentes deciden ir de la mano, el tercer miembro no es otro que Italia. Además de estas estudiadas y beneficiosas alianzas producto de una excelente labor de los estrategas, también se lograron otros éxitos en distintos ámbitos paralelos como fue el sufragio censitario (1886) o las primeras elecciones en Austria-HungrÃa (Mayo de 1907).
A pesar del asesinato de la emperatriz Sissi los compromisos polÃticos continúan y en tiempos de la preguerra (1900-1914) siguen las anexiones como la de Bosnia-Herzegovina (1908). La influencia y el poderÃo del imperio amenaza a otras regiones que luchan por sucumbir a la influencia austrohúngara, ese es el caso de Serbia y Bulgaria (1912) quienes deciden crear una alianza contra su principal hostigador.
El estallido de la Primera Guerra Mundial, tras el asesinato del Archiduque Francisco Fernando y su esposa SofÃa en Sarajevo por el estudiante bosnio Gavrilo Princip, marca el comienzo de esa recta final del imperio austrohúngaro. Por entonces, su posicionamiento contra serbia desembocarÃa en una serie de reacciones y movilizaciones que sumirÃan a prácticamente toda Europa en una gran guerra.
La experiencia de las tropas del imperio habÃa alcanzado un grado de experiencia envidiable y no serÃa tan fácil hacerle frente al imperio Austrohúngaro pero a pesar de la intensa lucha las pérdidas llegarÃan; la primera fue el Trentino italiano. La razón la encontramos en la coalición formada por el Reino Unido, Francia, Rusia e Italia y ante el enfermizo debilitamiento que padecÃa la economÃa del imperio y que, en lugar de crear unidad entre los habitantes e instituciones del imperio despertó las miserias de la sociedad austrohúngara con frecuentes y perjudiciales movilizaciones populares.
El 21 de noviembre de 1916 fallece el emperador Francisco José I tras 68 años de reinado y ya se ha encontrado sucesor, Carlos I de Habsburgo. La esperanza volvÃa de nuevo al imperio pero la repentina entrada de EEUU en la contienda de la Entente (1917) y el extasiante acoso que recibió de dicha potencia le llevó a la deriva. El programa de paz era la única oportunidad para el imperio austrohúngaro para mantener un poco de dignidad (finales de 1918). Hasta entonces el imperio verÃa impotente como finaliza la alianza con Alemania, se proclama la República de Checoslovaquia. Seguidamente la población austriaca de Bohemia y Moravia (sudetes) proclama su unión a “Austria alemana”.
El ejército imperial está en las últimas y no podrÃa ni soñaron hacer frente a la independencia de HungrÃa (se proclama la República de Bánato en Timisoara).
El 3 de noviembre de 1918: El Imperio Austrohúngaro firma el armisticio con las potencias de la Entente, momento en que aprovecharÃan otras regiones para proclamar su autonomÃa (véanse los casos de la República de Polonia, de HungrÃa, las regiones del sur del imperio se unen a Serbia y Montenegro y forman el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos). La decisión era revocable y el emperador Carlos anuncia su abdicación mediante la cual también se hacÃa firma la renuncia a los asuntos de estados en la Austria “alemana”.
En el periodo de paz (1919-1920) la tónica generalizada es el desmembramiento final del imperio y las opciones más inmediatas es la anexión de Austria a Alemania, es el final de los Hagsburgo en Austria y el exilio en Suiza es la única forma de sobrevivir para el emperador Carlos I y su familia, quedando éste como el único recuerdo de lo que una vez fue uno de los imperios más importantes de Europa.

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Fantástico el apunte de los Austrohúngaros, me ha servido mucho.
Saludos y felicidades por el documento.