Alger, Horatio Jr. (1832-1899).
Horatio Alger tuvo una gran fama como escritor de ficción para niños durante las útimas décadas del siglo xix. Sus cuentos sobre jóvenes huérfanos y niños de la calle Scrappy que se sobrepusieron a la pobreza, ganaron relevancia entre los norteamericanos de su generación. Se convirtió en un verdadero símbolo del sueño americano, del capitalismo y del éxito financiero personal, en un abanderado que ha trascendido su propia historia.
Horatio Alger fue un muy prolífico autor que escribió más de cien títulos, entre novelas y cuentos cortos.
Había nacido Alger en Chelsea, Massachusetts, siendo su padre un ministro unitario que devengaba un exiguo sueldo, viviendo su familia en medio de estrecheces.
Con solo 1 metro con 57 centimetros en su edad adulta, Horatio Alger había sido un niño frágil que se educó en casa hasta los 10 años; posteriormente estudiaría en el Harvard College, terminando este ciclo en 1852 y empezando a escribir a publicar algunos poemas y cuentos, que sin embargo no le permitían ganarse aun la vida como escritor. Para el año de 1857 logra ingresar a la Harvard Divinity School, graduándose tres años después, partiendo luego de eso a recorrer Europa.
Habiendo terminado su periplo, Horatio Alger se radicó en Cambridge, dedicándose de lleno a la enseñanza y a la escritura.
En el año de 1864 fue nombrado ministro de la sociedad unitaria de Brewster, pero 2 años más tarde tras un bochornoso incidente, fue despedido del cargo, por habérsele acusado de sostener relaciones varios jóvenes de la localidad.
Luego de esta odisea pasó Horatio Alger a la ciudad de Nueva York donde residiría cerca de 30 años y fue allí donde se dedicó de plano a escribir sus típicas novelas juveniles, como Dick Andrajos (Ragged Dick)[1] y otra andanada de best sellers, libros de fácil circulación por la sencillez de sus relatos y la implícita idea de poder triunfar con algo de esfuerzo y suerte, tratando de inculcar valores morales a los menores, así como de generar en ellos conciencia social y ecológica. No obstante su éxito editorial, la principal fuente de sus ingresos fue la tutoría de jóvenes de clase alta, como Joseph Seligman.
En 1896, delicado de salud, se retira a South Natick, Massachusetts, donde habría de fallecer.
Leer también: Los ganadores, Piense y hagase rico, Negocios son negocios
[1] Y “las calles de Nueva York”, que fueron publicadas por un magazine y luego recopilados en un libro. Sus personajes son como este: un pobre niño embolador en las calles de Nueva York, llamado Dick, que con su honestidad y fortaleza de carácter impresionan a un hombre rico, quien se hace cargo de la educación de Dick y lo encamina en la vida. Siempre sus protagonistas han de triunfar por sus virtudes pero también por la aparición de un benefactor acaudalado.
Horatio Alger tuvo una gran fama como escritor de ficción para niños durante las útimas décadas del siglo xix. Sus cuentos sobre jóvenes huérfanos y niños de la calle Scrappy que se sobrepusieron a la pobreza, ganaron relevancia entre los norteamericanos de su generación. Se convirtió en un verdadero símbolo del sueño americano, del capitalismo y del éxito financiero personal, en un abanderado que ha trascendido su propia historia.
Horatio Alger fue un muy prolífico autor que escribió más de cien títulos, entre novelas y cuentos cortos.
Había nacido Alger en Chelsea, Massachusetts, siendo su padre un ministro unitario que devengaba un exiguo sueldo, viviendo su familia en medio de estrecheces.
Con solo 1 metro con 57 centimetros en su edad adulta, Horatio Alger había sido un niño frágil que se educó en casa hasta los 10 años; posteriormente estudiaría en el Harvard College, terminando este ciclo en 1852 y empezando a escribir a publicar algunos poemas y cuentos, que sin embargo no le permitían ganarse aun la vida como escritor. Para el año de 1857 logra ingresar a la Harvard Divinity School, graduándose tres años después, partiendo luego de eso a recorrer Europa.
Habiendo terminado su periplo, Horatio Alger se radicó en Cambridge, dedicándose de lleno a la enseñanza y a la escritura.
En el año de 1864 fue nombrado ministro de la sociedad unitaria de Brewster, pero 2 años más tarde tras un bochornoso incidente, fue despedido del cargo, por habérsele acusado de sostener relaciones varios jóvenes de la localidad.
Luego de esta odisea pasó Horatio Alger a la ciudad de Nueva York donde residiría cerca de 30 años y fue allí donde se dedicó de plano a escribir sus típicas novelas juveniles, como Dick Andrajos (Ragged Dick)[1] y otra andanada de best sellers, libros de fácil circulación por la sencillez de sus relatos y la implícita idea de poder triunfar con algo de esfuerzo y suerte, tratando de inculcar valores morales a los menores, así como de generar en ellos conciencia social y ecológica. No obstante su éxito editorial, la principal fuente de sus ingresos fue la tutoría de jóvenes de clase alta, como Joseph Seligman.
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