Los investigadores y especialistas que trabajan en el yacimiento paleolítico del Abrigo de Buendía, ubicado en Castejón (Cuenca), están a punto de acabar la sexta campaña de excavaciones que se realizan en este yacimiento, que está aportando información sobre la adaptación humana a la Edad del Hielo.
La campaña de este verano, que finalizará la próxima semana, se ha centrado en el análisis de fitolitos, polen y minerales de los sedimentos y se han realizado analíticas y estudios de diverso material para entender el clima en el que vivieron los cazadores que lo usaron, así como la cronología de sus ocupaciones, según ha informado hoy la Junta de Comunidades.
En el desarrollo de estos trabajos se están haciendo dataciones por “carbono 14″, dataciones por luminiscencia óptica estimulada y reconstrucciones medioambientales, así como organizando una base de datos digital y analógica.
Las excavaciones están siendo dirigidas por Ignacio de la Torre, profesor del Instituto de Arqueología del University College London y por Alfonso Benito, coordinador del área de Geomorfología y Sistemas de Información Geográfica del Centro Nacional de Evolución Humana de Burgos.
A su vez, el Gobierno regional las financia a través de su línea de ayudas a la Investigación del Patrimonio Etnológico e Histórico de Castilla-La Mancha.
El yacimiento fue descubierto a comienzos de los años 80 del pasado siglo, aunque las excavaciones y sondeos no comenzaron hasta 2005.
Desde entonces, las seis campañas de excavaciones que se han llevado a cabo han aportado información para comprender la adaptación humana a la última época de la Edad del Hielo, así como la evolución humana en Castilla-La Mancha.
El abrigo de Buendía pertenece al periodo Magdaleniense -la fase final del paleolítico superior- y tiene ocupaciones humanas entre 15.000 y 14.000 años atrás, en una etapa más o menos contemporánea a la que se pintó la cueva de Altamira en Santander.
Los más de 20 niveles arqueológicos identificados en el abrigo de Buendía, indican que los grupos de cazadores-recolectores nómadas que habitaron la provincia de Cuenca hace más de 14.000 años, estaban perfectamente adaptados a los paisajes glaciales de la última Edad del Hielo.
Se piensa que estos cazadores ocupaban el abrigo de forma estacional, siguiendo las manadas de animales que migraban de las sierras a los valles en un ciclo anual.
En el yacimiento se han documentado restos de caballos, ciervos y cabras que debieron constituir la dieta básica de estos grupos cazadores y se han encontrado herramientas de sílex, que probablemente se usaron para descarnar y consumir las presas.
Proponer tu RSS para Últimas Noticias
Otros Reportajes:
Nada ha cambiado… en una década »
Los más comentados:
Llegada del hombre a la Luna (13)
El nazismo: En busca de una raza superior (10)
El colonialismo: Dominio europeo en el mundo (9)
Hirosima: ¿Era necesario? (8)
El Holocausto: Genocidio judío (7)



Estás en:


