Desde las seis de la tarde del 23 de Febrero, hasta el mediodía del 24, temor y tensión eran protagonistas en la vida política española.
En aquella época, España, según afirma el periodista Fernando Jáuregui, estaba viviendo momentos algo inestables debido a que la situación política y económica del país en ese momento era nefasta. El contexto histórico venía determinado por la ruptura del partido Unión de Centro Democrático (UCD) cuyo máximo dirigente fue Adolfo Suárez el cual dimitió. Éste convocó el Congreso de Mallorca, en el que fue elegido como candidato a la presidencia, Leopoldo Calvo Sotelo. A esto se le suma la intensa actividad terrorista de ETA y del GRAPO, la economía era muy débil y el prestigio exterior de España en torno a 1980 comenzó a caer. Por otra parte se encontraban el bando más conservador del Ejército. Estos estaban descontentos y añoraban la época franquista y parte de ellos irrumpieron en el Congreso para dar un Golpe de Estado. “¡Alto!, ¡Todo el mundo quieto!, ¡Quieto todo el mundo!”. Con estas palabras, como ya todo el mundo sabe, el Teniente Coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso español, el 23 de Febrero de 1981 en torno a las 18:30 de la tarde, en el cual se estaba celebrando el pleno de investidura del presidente de la Unión de Centro Democrático (UCD), Leopoldo Calvo Sotelo.
Durante la mañana de ese día, Antonio Tejero se encontraba en la Academia de Tráfico de la guardia civil. En un principio no tenía tropas bajo su mando y claro estaba que necesitaba el apoyo de sus compañeros para asaltar el Congreso de los Diputados. Así pues, apoyado por decenas de guardias civiles, Tejero, con una metralleta en la mano, ordenó a todos los dirigentes políticos, que allí se encontraban, que permanecieran quietos y que esperasen la llegada de la autoridad competente, la cual nunca llegó.
Los políticos desconocían la procedencia de este altercado, es decir, no sabían si se trataba de terroristas vestidos de guardias civiles, debido a que ETA en aquel entonces ejercía mucha presión o por el contrario procedía de otro lado. Tal y como afirma Juan Antonio Sáenz de Santamaría, General Inspector de la Policía en 1981, en un reportaje ofrecido por televisión española, “había sido el loco de Tejero” con el que ya tuvieron, en reiteradas ocasiones, otros incidentes.
En este momento sólo hubo un ministro que se armó de valor para ordenar a Tejero y sus secuaces que dejaran las armas. Acto seguido se provocó una agresión por parte de los militares hacia el ministro de Defensa, Gutiérrez Mellado, quien se encaró con el Teniente Coronel, y además se desencadenó una serie de disparos de metralleta hacia el techo del hemiciclo. Con todo ello, no cabía duda de que los poderes ejecutivos y legislativos fueron tomados por los militares, generando lo que se denominó un “Vacío de poder”, con la idea de crear un nuevo poder político.
El Teniente Coronel Javier Fernández, profesor de Derecho Constitucional, en este mismo reportaje afirma que posiblemente una de las ideas que tenía Tejero con la toma del Congreso fuera acabar con el terrorismo en España. “…Entonces para acabar con el terrorismo, quería acabar con la Democracia, lo cual no deja de ser una tontería, por que para acabar con el terrorismo hay que encarcelar a los terroristas, no hay por que acabar con la democracia…”.
Con un sentimiento de pánico y temor ante la incertidumbre de no saber qué es lo que iba a pasar, cuatro de los diputados: Adolfo Suárez González, aún Presidente del Gobierno, Felipe González Márquez, líder de la oposición, Alfonso Guerra González, el segundo de la lista del PSOE y por último Santiago Carrillo, líder del Partido Comunista de España, fueron separados del resto de los miembros políticos.
Paralelamente, el capitán General de la Tercera Región Militar, Jaime Milans del Bosch, se sublevó en Valencia. De familia aristocrática, de tradición militar, fue considerado como el cerebro del Golpe. Declaró pues, un Estado de excepción y sacó los tanques a la calle. El Golpe de Estado prohibía la actividad política y sindical, se militarizan los servicios públicos, se ordena el “Toque de queda” y la autoridad militar asume todos los poderes. Poco después, las distintas unidades militares en la Capitanía General de Valencia reciben la clave “Miguelete”. Algunos militares dudan, pero definitivamente se sacan los tanques a la calle.
Así mismo, hay que remarcar que los dirigentes que formaron el Golpe aludían en todo momento que estaban bajo las órdenes del Rey y que fue este quien autorizó tal acto. Es por ello que durante la tarde y la noche del 23 de Febrero la Zarzuela inició una actividad frenética de llamadas telefónicas por todas las capitanías generales con el fin de paralizar la crisi, pero al no tener respuesta alguna, se crea un gobierno en funciones, es decir, un Gobierno Provisional, que evite el “Vacío de poder”. Fue formado bajo las órdenes del Rey y dirigido por secretarios y subsecretarios de distintas intancias ministeriales relacionadas con la seguridad.
Una de las mayores preocupaciones fue la “División Acorazada Brunete”. El que estaba al mando de esta operación, el golpista, Torres Rojas, junto con José Ignacio San Martín y el Comandante Ricardo Pardo Zancada intentaron ocupar con tanques la capital de España, Madrid, y además hacerse con la sede de Radio y Televisión. Pero por suerte fracasaron, ya que de nuevo, el Rey no apoyó el Golpe y tuvieron que abortar la operación. Con todo esto cabe citar que lo más sorprendente llegó de parte de Alfonso Armada. Gobernador militar de Lérida y jefe del Estado Mayor del Ejército, se le considera como el principal miembro del Golpe el cual, si hubiera sido aceptado por todos, incluso por el Rey, la presidencia del gobierno hubiera recaído en él siempre y cuando el intento de Golpe no hubiese fracasado.
Alrededor de la una y cuarto de la madrugada, el Rey de España, vestido con uniforme de Capitán General, apareció por televisión con la idea de defender la Constitución española. Estas fueron sus palabras: “La Corona, símbolo de permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar, de forma alguna, acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español, determinó en su día a través de referéndum”. A partir de ese momento el golpe se da por fracasado. Así pues, alrededor de las cinco de la mañana Milans del Bosch canceló todos sus planes y fue arrestado; Tejero se mantuvo hasta el mediodía del 24 de Febrero y Armada entró en el Congreso, para convencer a Tejero, con la idea de asumir el papel de jefe del Gobierno a las órdenes del Rey, pero el Teniente Coronel lo despachó violentamente.
Durante algunas horas del Golpe, radios y televisiones estuvieron manipuladas por militares que difundieron un comunicado relatando el éxito del golpe. En las redacciones de los periódicos analizaban cada movimiento del Golpe, y al día siguiente, todas las cabeceras daban la victoria a la Democracia y el nulo apoyo a los golpistas.

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Todavía recuerdo esa noche como si fuera la de ayer. Gracias a Dios la democracia se inpuso y los golpistas no conseguieron sus objetivos.
Hola,
Pienso igual que tu y debemos dar las gracias a Dios por evitar el intento golpista que, no me cabe duda, que hubiera tenido nefastas consecuencias para España.
La del 23 de febrero fue una noche larguísima para los que habíamos luchado por la libertad de España. Nadie sabía qué sucedería y cómo acabaría aquella noche.
El 23F fue un fracaso debido a la actuación del Rey de España de mantenerse al frente de la libertad sin permitir ningún levantamiento.
Era importante parar el intento golpista del 23-F y que no siguiera adelante, por suerte los demócratas ganaron la partida y España hoy en día es una gran democracia.